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ESPECTÁCULO

Zoe no aguantó más y tomó una decisión sobre Manuel de Gran Hermano: «Cada vez que hablo de él…»

 

La exparticipante rompió el silencio sobre su ex, Manuel Ibero, y reveló detalles desconocidos

 
Zoe
Zoe

(BUENOS AIRES).- “Cada vez que hablo de él y de lo que sé cómo es él, me perjudica”. La frase es de Zoe Bogach, la exconcursante de Gran Hermano que volvió a romper el silencio sobre su ex, Manuel Ibero. Aunque asegura que la relación “está terminada hace muchos meses”, su relato mezcla la firmeza de quien quiere cerrar un capítulo con una angustia que no logra ocultar.

Zoe Bogach reconoció que ver a su expareja dentro de la casa más famosa del país dejó de afectarla sentimentalmente. “No, no me importa. La relación ya está terminada hace muchos meses. Que haga su vida. Yo estoy haciendo mi vida. La verdad es que no me mueve un pelo”, dijo. Sin embargo, su relato se quiebra cuando recuerda el costo personal de haber expuesto la cara oculta del participante.

“Estuve tres días enteros encerrada llorando en una cama porque la gente me trataba de mentirosa”, reveló la joven, en referencia a la catarata de críticas que recibió tras el derecho a réplica en el reality de Telefe. Lejos de encontrar consuelo, Zoe contó que sintió un fuerte bajón anímico incluso durante el “congelado”, cuando el ingreso de su familia a la casa la hundió en la nostalgia en lugar de darle fuerzas: “Hay participantes que se alegraron por ver a su familia, pero a mí me agarró bajón”.

Sobre el juego de Manuel Ibero dentro de la casa, la exparticipante fue contundente. “Como jugador, creo que él entró con un personaje que a poco se le está cayendo”, analizó. Y en la misma línea, durante su cara a cara televisivo había lanzado: “Vos podrás estar vendiendo el personaje que estás vendiendo del buenito, del caballero, el que me vendiste a mí durante dos años; pero nene, no sos tan inteligente. Poquito a poquito se está cayendo la carita”.

Para blindarse, Zoe Bogach llegó a tomar medidas legales. A poco de arrancar la edición, una escribana notificó a Ibero con una carta documento para que no la mencionara en el programa, y se tramitó un bozal legal. A pesar de esos intentos por silenciar el tema, la exconcursante siente que hablar es una trampa: “Sé que el público de él son las señoras de Facebook y son las que me atacan a mí. Me tratan de mentirosa, de psiquiátrica, de metida, de todo un poco; que me tengo que internar”.

Zoe dio por cerrada la etapa de las acusaciones

Agotada, Zoe insiste en que ya dio por cerrada la etapa de las acusaciones. Dijo que ya expuso lo que necesitaba contar desde el principio y que no puede agregar más de lo que la gente ya vio. La paradoja es que su deseo de poner punto final choca contra la necesidad de defenderse cada vez que en las redes estalla una tendencia a favor o en contra de su versión.

“Soy una persona muy genuina, muy real, que no miente. La realidad es que no miento”, se definió, en lo que suena como un último intento por validar su verdad. A meses del escándalo, Zoe Bogach transmite la sensación de haber ganado la discusión mediática a largo plazo, pero a costa de un desgaste emocional que todavía no termina de sanar.