ESPECTÁCULO

Ni música ni escenarios: Abel Pintos apuesta por otro rubro

 

Una apuesta que combina producción, educación ambiental y salud mental.

 
Abel Pintos
Abel Pintos

(BUENOS AIRES).- “En esa predisposición de aprendizaje está la certeza de que estoy comenzando algo de nuevo. La diversificación tiene que ver con poder generar espacios y universos posibles para el desarrollo futuro de mis hijos; me hace mucha ilusión que crezcan con opciones”, expresó Abel Pintos, que lidera Plan Divino junto al productor Marcelo González. La firma hace más de dos años empezó a diversificar sus inversiones hacia el sector agroindustrial sustentable, con una propuesta vinculada al campo, la educación ambiental y el cuidado del medioambiente.

El proyecto tuvo su punto de partida en la producción de nuez pecán en la provincia de Buenos Aires. Con el tiempo, Plan Divino incorporó nuevas propuestas relacionadas con la agricultura y la educación ambiental, y amplió su actividad más allá de la producción. La iniciativa combina el desarrollo agroindustrial con espacios destinados a la formación y a las prácticas sustentables.

El epicentro es el Establecimiento La Matera, ubicado en Mercedes. Allí, Abel Pintos y sus socios comenzaron con la plantación de nogales y sumaron un vivero sustentable. El predio también cuenta con maquinaria especializada para abarcar distintas etapas del ciclo agrícola.

(Foto: Instagram @abelpintos)

La apuesta por la nuez pecán llevó a Abel Pintos a ser nombrado embajador nacional de ese producto. En ese rol, recorrió viveros, participó en la planificación de cultivos y estableció vínculos con empresas tradicionales del sector, entre ellas el Vivero Santa María de Entre Ríos. La Matera también incorporó el “Campo Escuela Recreativo”, pensado con fines pedagógicos para acercar a personas de distintas edades a la preservación ambiental, el compostaje y la producción sustentable.

Plan Divino sumó para esa propuesta el acompañamiento de Arletazz Hidráulica, Dyfma y Dynamic Energy, además de referentes del sector. El proyecto incorporó también una dimensión social mediante un convenio de colaboración con el Ministerio de Salud de la Ciudad de Buenos Aires. De ese acuerdo nació “Manos en la Tierra”, un programa que utiliza la plantación de nogales y el mantenimiento de huertas como parte de un abordaje de terapia ocupacional.

El programa apunta a que personas con padecimientos de salud mental incorporen rutinas compartidas, trabajen en la regulación de sus emociones y fortalezcan su autoestima mediante el contacto con la naturaleza. El objetivo es contribuir posteriormente a su reinserción social. La iniciativa suma al trabajo en huertas y nogales un propósito de acompañamiento vinculado con la salud mental.

La sociedad trasladó el modelo a Mendoza con la adquisición de 93 hectáreas en el distrito San Francisco, departamento de Lavalle. La finca está cerca de la ruta y del aeropuerto y dispone de derecho a agua, condiciones consideradas estratégicas para el desarrollo del proyecto. El objetivo es desarrollar allí un polo dedicado principalmente a la producción de pistachos y la recuperación de plantas de olivo, sin abandonar el perfil educativo y sustentable de la iniciativa original.