(BUENOS AIRES).- Arruabarrena le pidió dos refuerzos a Juan Román Riquelme durante el vuelo que trasladó a Boca rumbo a Paraguay. El entrenador y el presidente mantuvieron una charla mientras el plantel viajaba para disputar ante Recoleta la revancha de los octavos de final de la Copa Sudamericana, con el mercado de pases como uno de los temas centrales de la conversación.
Arruabarrena aprovechó ese momento para marcar dos necesidades concretas: un defensor central derecho y un volante. La primera solicitud no sorprendió, porque el técnico ya había expresado su intención de sumar un marcador central. El pedido para la mitad de la cancha sí resultó llamativo, ya que la dirigencia considera que esa posición está cubierta y entiende que el equipo cuenta con variantes suficientes para afrontar esa zona del plantel.
Riquelme le aseguró a Arruabarrena que el club hará un intento para incorporar otro jugador que pueda desempeñarse como número 2. La búsqueda será independiente de las salidas que puedan producirse entre los futbolistas de esa posición, por lo que la dirigencia no esperará necesariamente una baja para avanzar. En el mediocampo, la respuesta fue distinta: el presidente considera que hay suficientes alternativas y, por ahora, no buscará un volante.
La decisión de volver a buscar un defensor central confirma que la defensa quedó entre las prioridades del cuerpo técnico. Boca ya venía evaluando alternativas para reforzar ese sector y el planteo de Arruabarrena terminó de ratificar la necesidad de sumar una pieza. La búsqueda continuará aunque finalmente no se concrete ninguna salida en el puesto, pero por el momento no trascendió cuál es el nombre elegido por la dirigencia.
Francisco Álvarez aparece desde hace tiempo en el radar de Arruabarrena como una alternativa para ese lugar. El defensor de Argentinos Juniors tuvo un gran primer semestre y se convirtió en uno de los jugadores más destacados del fútbol argentino, una condición que despertó el interés de Boca. Argentinos Juniors pretende una cifra cercana a los 6 o 7 millones de dólares para desprenderse de Álvarez de manera definitiva, un monto que la dirigencia deberá evaluar.
El mediocampo quedó sujeto a una condición concreta. Riquelme no cerró completamente la puerta a la llegada de un volante, pero para que esa incorporación se produzca antes debería salir un futbolista importante que forme parte de la rotación habitual. La llegada de una alternativa para esa zona quedó supeditada, de ese modo, a los movimientos que puedan producirse en el plantel y a la eventual liberación de un lugar.
La charla entre Riquelme y Arruabarrena expuso el diálogo permanente que mantienen el entrenador y la dirigencia para definir el armado del plantel. El Consejo de Fútbol deberá avanzar ahora en las negociaciones y determinar si aparece una oportunidad para cumplir con las prioridades del técnico. La temporada entra en una etapa decisiva y una clasificación a los cuartos de final de la Copa Sudamericana puede abrir nuevos objetivos deportivos; por eso, el club buscará resolver primero la llegada del defensor, mientras el volante seguirá en espera.
