(BUENOS AIRES).- “Son 15 minutos capaz de desconcentración, de pensar que no va a pasar esto, no hacer el esfuerzo para cubrir un espacio. Reacción hay, y lo hubo”, expresó Rodolfo Arruabarrena en conferencia de prensa tras el empate 2 a 2 de Boca frente a Newell’s en Rosario por el Torneo Clausura 2026. El entrenador respondió de manera directa a la crítica que había formulado Juan Román Riquelme, presidente del club, sobre los errores del equipo y la imposibilidad de escudarse siempre en lo anímico para justificar una derrota.
El partido tuvo dos caras bien marcadas. Boca se fue al entretiempo en ventaja, pero un mal arranque en el complemento le dio vuelta el resultado y lo dejó al borde de la derrota. En ese contexto, la consulta sobre los dichos del presidente se volvió inevitable y Rodolfo Arruabarrena eligió poner el foco en los quince minutos que desordenaron al equipo. “Son 15 minutos capaz de desconcentración, de pensar que no va a pasar esto, no hacer el esfuerzo para cubrir un espacio. Reacción hay, y lo hubo”, reiteró el DT, que rescató la actitud con la que sus dirigidos alcanzaron la igualdad definitiva.
Sobre el peso anímico que mencionó Riquelme, el Vasco no esquivó la autocrítica pero marcó la exigencia que impone la camiseta. “Anímicamente sí son palos, pero estamos en Boca y tenemos que levantar, no hay tiempo para el lamento sí para el trabajo”, sostuvo. De esta forma, el entrenador aceptó en parte la interpretación del presidente, aunque corrió el foco hacia la obligación de dar vuelta la página sin demoras innecesarias.
Qué había dicho Riquelme en Chile
La réplica de Rodolfo Arruabarrena tuvo como origen las declaraciones que Juan Román Riquelme hizo en el hotel de Rancagua, justo antes de que el plantel viajara a Rosario. Luego de eliminar a O’Higgins por penales en la Copa Sudamericana, el presidente puso la lupa sobre una jugada concreta y cuestionó las excusas emotivas. “Sé que los jugadores tienen mucho que hablar, porque no te pueden hacer un gol de lateral, eso no tiene que ver con lo anímico o la confianza”, afirmó en aquel momento, señalando lo que consideró un error inadmisible.
Pese a la discusión pública sobre las responsabilidades, Rodolfo Arruabarrena coincidió con Riquelme en la necesidad de corregir fallas puntuales, aunque subrayó que el equipo arañó los tres puntos sobre el final. El DT valoró que el gol del empate mantuvo vivo al equipo en un trámite que se había complicado por desconcentraciones evitables, justamente los “errores que no podían cometerse” que tanto irritaron al máximo dirigente.
El propio Arruabarrena dejó en claro que la secuencia del partido no les permite otra cosa que entrenar para cortar los desajustes colectivos. Mientras el plantel regresa a los entrenamientos, su conductor prefiere mirar lo que viene antes que quedarse atado a los quince minutos que casi los dejan con las manos vacías en Rosario.
