(BUENOS AIRES).- «El PSG acelera por Ferran Torres. Si no hay acuerdo antes de la próxima semana, el jugador regresará a la disciplina del Barça», informó el portal especializado Fichajes, con lo que el traspaso que parecía encaminado hace unos días pasó a tener una fecha concreta de vencimiento.
«Semana decisiva para Ferran Torres. El club francés quiere cerrar su fichaje antes del regreso del jugador a los entrenamientos», había detallado el mismo portal horas antes, y ahí está el motivo del apuro: la vuelta a la pretemporada es la que corta el plazo, no una fecha del mercado.
«Luis Enrique lo pidió como sea y Ferran Torres ya tiene un acuerdo total con el Paris Saint-Germain», era la información que circulaba a comienzos de esta semana, cuando el entrenador asturiano había conseguido que la dirigencia parisina saliera a buscar al delantero para ocupar el lugar que dejó Goncalo Ramos cuando se marchó al AC Milan y abrió un hueco en el ataque parisino que todavía no se llenó.
«Ferran Torres, si no nos quieres, vete», tituló el diario Sport una columna de opinión firmada por Hugo Scoccia, en un texto que refleja cómo se movió el clima alrededor del futbolista en Barcelona durante los últimos días, de la resignación al reproche abierto en cuestión de días.
El argentino que espera del otro lado
La venta tiene un destino ya escrito dentro del propio club catalán. El dinero que entre por el delantero es el que la dirigencia necesita para acercarse a su objetivo principal del mercado, que es la contratación de Julián Álvarez, el delantero argentino del Atlético de Madrid por el que el club catalán viene insistiendo todo el verano europeo.
«Julián Álvarez tensará la cuerda para fichar por el Barça», publicó el mismo diario en su sección Confidencial esta semana, con lo que las dos operaciones quedaron atadas: sin la salida del español no hay margen para el argentino, y el calendario de una empuja al de la otra.
El contexto contractual explica por qué nadie quiere estirar la novela. El vínculo del futbolista con el club catalán vence en 2027, esperaba renovar antes del Mundial y nadie de la dirigencia lo llamó para negociar, de modo que dejarlo llegar a su último año sería arriesgarse a perderlo sin ingreso alguno, después de haber pagado cincuenta y cinco millones de euros por él hace cinco temporadas.
