(BUENOS AIRES).- “Es una estafa”. La frase estalló entre los abonados de Boca cuando intentaron reservar su platea para el partido contra Estudiantes de La Plata y se toparon con el cartel “No hay más ubicaciones disponibles”. El encuentro, pendiente de la segunda fecha del Torneo Clausura 2026, se juega este miércoles a las 19 en el estadio Tomás Adolfo Ducó, adonde el club mudó la localía por el resembrado de la Bombonera y donde no entran todos los que ya pagaron su butaca.
La Bombonera alberga 22.932 plateístas y palquistas. El Ducó apenas ofrece 8.813 butacas. La diferencia de 14.119 lugares sentados provocó que miles de socios que desembolsan entre 1.800.000 y 6.600 millones de pesos por año (más 100 mil pesos por partido de Copa y 1.300.000 pesos anuales de estacionamiento) se quedaran sin lo que ya abonaron. Al intentar reservar, el sistema les devolvió siempre el mismo mensaje: “No hay más ubicaciones disponibles”.
El club había empezado las obras en junio, tras la eliminación de la Libertadores: excavación, mejora del drenaje en la zona de palcos y resembrado. Cincuenta días después, el partido contra O’Higgins por la Sudamericana mostró un césped bicolor, con pozos y desparejo. Boca informó por comunicado que los trabajos eran de “renovación y mantenimiento del campo de juego” y que el cambio de estadio permitiría “darle a la obra el tiempo necesario que le restaron las condiciones climáticas que azotan Buenos Aires”. Pero los hinchas vieron otra cosa y dispararon contra Juan Román Riquelme.
“Una institución de la magnitud de Boca no puede naturalizar situaciones que terminan perjudicando a quienes sostienen al club todos los días. El socio hace un enorme esfuerzo para acompañar a Boca. Lo mínimo que merece es previsibilidad y respeto. Gestionar también significa anticiparse a los problemas y evitar que las consecuencias siempre recaigan sobre el hincha”, descargó Horacio Paolini, ex vicepresidente y candidato en las elecciones de 2027. Carlos Abiata, otro opositor, sumó: “La salida de la Bombonera da muestras claras del nivel de improvisación. Una reforma planificada no resuelve un cambio tan importante como el de la localía faltando cinco días de jugar. Boca tiene que volver a poner al hincha en el centro de las decisiones. Quedaron abonados fuera del estadio y sin respuesta sobre qué sucede con aquellos lugares que pagaron. No hay claridad sobre el reinicio o la eliminación del filtro. La grandeza del club se sostiene cuidando al único activo que siempre pone el pecho, el socio”.
Los números de la grieta
Fran Quintana, Secretario de Justicia porteño y vicepresidente de la Agrupación Dale Boca, le apuntó a la gestión: “Somos 21.000 abonados y Huracán tiene 9.000 plateas ¿no pudieron prever que íbamos a quedar afuera o no les interesa? ¿Cuánto más tenemos que soportar su improvisación constante? Nuevamente me pregunto ¿el club es de los socios o solo de algunos pocos?”. Walter Klix, uno de los socios que impulsa la denuncia por administración fraudulenta contra Riquelme en la Justicia Federal, fue todavía más directo: “El miércoles jugamos en un estadio más chico y de menor calidad que el nuestro. Desde el vamos, los valores que pagamos los abonados por una silla en La Bombonera son desmedidos, pero ahora vamos a ir a un lugar inferior y además más de la mitad de los abonados no va a poder ingresar. Esto no se soluciona con una eventual devolución de dinero. El daño y el problema son mucho más grandes”.
Boca pagará 50 mil dólares por partido en Parque Patricios, con el grupo electrógeno incluido. Por primera vez obligó a los abonados a reservar su lugar, un trámite que en la Bombonera no existía, y hasta ahora no dio precisiones sobre el operativo de acceso al Ducó ni ofreció alternativas para los damnificados. Los socios tampoco dispondrán de estacionamiento en Huracán.
El sábado 8 de agosto el equipo volverá a ser local en el Ducó contra Vélez. La vuelta a la Bombonera sigue sin fecha clara: dependerá de que el césped termine de prender y de que el clima, al que la dirigencia ya responsabilizó, no vuelva a jugar en contra.
