(BUENOS AIRES).- “Nosotros fuimos claros, estamos en negociaciones, es difícil, el que venga es para un salto de calidad, no es para sumar. Aunque estamos en defensa con algunos jugadores averiados, si no hay salto de calidad…” —dijo Rodolfo Arruabarrena—. El entrenador hizo el domingo un pedido formal a la dirigencia de Boca para incorporar un marcador central. Boca activó la búsqueda del quinto refuerzo y Juan Román Riquelme tiene tiempo hasta el 2 de septiembre para sumar incorporaciones.
La dirigencia de Boca se movió para darle el gusto al entrenador, aunque el club no parece dispuesto a hacer extravagancias en el cierre del mercado de pases. Las negociaciones son consideradas difíciles por el poco tiempo disponible y por la exigencia de encontrar un defensor que represente un salto de calidad. La postura interna es avanzar solo si aparece un nombre que modifique la estructura del plantel.
La salida de Gonzalo Gelini a Peñarol dejó a Boca con tres cupos para incorporar. Nehuén Pérez, central con presencia en la Selección y actualmente en el Porto, aparece fuera de las posibilidades porque su situación en Portugal hace inviable una negociación. Fuentes de Ezeiza resumieron su actualidad con una frase: “Juega siempre, no lo van a negociar”.
Francisco Álvarez es la alternativa que tomó fuerza en las últimas horas. El defensor de Argentinos Juniors está en el radar de Boca y ya hubo un sondeo por su situación, aunque todavía no se presentó una oferta formal. El jugador declaró no saber nada del tema, mientras que Kevin Lomónaco, Ignacio Ovando y algún otro nombre que pueda surgir completan una lista que, por ahora, no registra avances.
El desenlace de estos días expondrá el saldo de las negociaciones internas entre el pedido de Rodolfo Arruabarrena, las conversaciones con Marcelo Delgado y Juan Román Riquelme, y la confianza del entrenador en los juveniles. Jagger Herrera ya tuvo la oportunidad de ser potenciado por el técnico. Ahora, ese proceso le tocará a Matías Satas, en un contexto marcado por las lesiones de algunos centrales.
La novela de invierno
La búsqueda de un defensor central comenzó en los primeros días de la pretemporada. Boca intentó incorporar a Jhohan Romaña, entonces central de San Lorenzo, pero el jugador terminó emigrando a México. La aceptación del cuerpo técnico estuvo acompañada por la advertencia de que el colombiano tampoco era un nombre que desvelara a Arruabarrena. Ante la posibilidad de que Nicolás Figal fuera cedido a préstamo, el entrenador pidió expresamente que se quedara; la decisión se reflejó en su titularidad desde el inicio del semestre y en los elogios que volvió a recibir de Arruabarrena después del partido contra Racing.
El libro de pases de Boca se había concentrado hasta ahora en las urgencias del arquero y el lateral por derecha, el cierre prioritario de Sebastián Villa y la necesidad posterior de sumar un delantero. Arruabarrena fue más escéptico con la posibilidad de que Ezequiel Chimy Ávila fuera el quinto refuerzo de la temporada y nunca terminó de convencerse de esa incorporación. El técnico sí reiteró que pretende un central a la altura, capaz de cambiar la ecuación, aunque si no llega está dispuesto a afrontar el semestre con los jugadores que tiene.
