(BUENOS AIRES).- "En el segundo tiempo, este Boca de Arruabarrena fue el Boca de Bianchi, ese Boca al que yo sentía que no le iban a hacer nunca un gol". Con esa comparación cargada de historia, el periodista Guido Glait retrató el rendimiento de Boca en su columna de opinión tras el partido ante Estudiantes de La Plata por el Torneo Clausura 2026. Glait aseguró que, por primera vez en el ciclo de Rodolfo Arruabarrena, la figura no fue una individualidad sino el funcionamiento colectivo.
"Vi algunas cosas muy buenas en Boca contra Estudiantes, pero yo diferencio el primer tiempo del segundo", escribió Glait. Según su análisis, en la etapa inicial el equipo sufrió llegadas rivales y el trámite fue un ida y vuelta parejo que terminó con un 1-0 justo antes del descanso. La imagen cambió por completo en el complemento.
Allí apareció, según sus palabras, la versión más sólida del equipo de Arruabarrena. "Ese Boca al que yo sentía que no le iban a hacer nunca un gol y que podía llegar a no ser tan brillante, tan lucido pero era muy sólido", explicó. La evocación al ciclo de Carlos Bianchi no fue casual: Glait buscó resaltar la seguridad defensiva y el control del partido que mostró Boca en esos cuarenta y cinco minutos.
En el plano individual, el periodista eligió a Milton Delgado como la figura del encuentro, con Leandro Paredes como su segunda opción. Sobre el juvenil Flores, que había generado expectativa, fue medido: "Entiendo que hay un enamoramiento con Flores, el chico que aparece y deslumbra, pero salgo de la emoción violenta y creo que el chico tuvo un partido normal. Un partido seis puntos". Glait reconoció una buena acción de Flores ante Benedetti en la primera parte, pero insistió en que su rendimiento general no pasó de la media.
El eje central de su columna, sin embargo, fue la irrupción del funcionamiento colectivo por encima de los nombres propios. "Por primera vez en el ciclo de Arruabarrena, Boca no dependió de ninguna individualidad: la figura fue el equipo y tuvo un rato en el que jugó para campeón", afirmó.
Glait fue todavía más específico al enumerar las ausencias de dependencia que observó: "Boca no dependió de Villa, no dependió de Aranda, no dependió de Flores ni no dependió de nadie. Boca dependió de Boca y fue más sólido que nunca". La idea de un equipo que se sostiene a sí mismo, sin atarse a los destellos de una sola figura, fue el concepto que atravesó toda su publicación.
Finalmente, Glait ubicó la actuación dentro de un proceso y pidió mesura con las expectativas: "Hay que tener en cuenta que no se puede pasar inmediatamente de tres puntos a diez. Tal vez Boca pasó de tres a seis, pero la realidad es que ese equipo del segundo tiempo jugó como para campeón". La frase resume el equilibrio entre el reconocimiento a lo mostrado en el segundo tiempo y la paciencia necesaria para consolidar un equipo en construcción.
