(BUENOS AIRES).- Boca goleó 4-0 a Recoleta en Paraguay y encontró su mejor versión sin Leandro Paredes en cancha. El partido fue señalado como el mejor de toda la era de Juan Román Riquelme como dirigente y le permitió cerrar los octavos de final de la Copa Sudamericana con un 7-1 global.
La ausencia de Leandro Paredes había generado preocupación porque el mediocampista se había convertido rápidamente en el eje futbolístico del equipo. Su baja se produjo por una lesión y obligó a Rodolfo Arruabarrena a buscar soluciones dentro del plantel para afrontar la revancha.
Boca respondió con una producción colectiva que no solo evitó sentir la ausencia de su principal organizador, sino que también reavivó la ilusión de los hinchas en la competencia internacional. El equipo mostró una imagen diferente a la que había dejado en otros partidos del ciclo de Arruabarrena.
Santiago Ascacíbar asumió un protagonismo importante en el mediocampo y fue una de las razones del funcionamiento del equipo. Milton Delgado aportó equilibrio y dinámica, mientras Boca sostuvo un ritmo alto desde el comienzo y no especuló con la ventaja de 3-1 obtenida en el partido de ida.
La intensidad de Boca sorprendió a Recoleta y le permitió encaminar la serie rápidamente. El equipo no se refugió cerca de su área y salió a buscar el partido pese a la diferencia favorable, con la intención de cerrar la clasificación por la vía rápida.
Santiago Ascacíbar abrió el marcador y comenzó a desarmar las expectativas del conjunto paraguayo. Sebastián Villa amplió la diferencia antes del descanso y dejó a Boca con una ventaja todavía más cómoda para afrontar la segunda parte.
El segundo tiempo mantuvo la misma tendencia. Miguel Merentiel marcó el tercero y recuperó protagonismo en ataque, mientras Alan Velasco completó la goleada y aportó desequilibrio en una actuación que terminó consolidando el dominio del equipo argentino.
La estructura defensiva también estuvo a la altura de la goleada. Boca no recibió goles, controló las principales armas ofensivas de Recoleta y mantuvo el dominio durante casi todo el partido, sin refugiarse cerca de su área ni concederle al conjunto paraguayo margen para reaccionar.
El resultado tuvo un valor adicional por el contexto de la serie. Boca había llegado a Paraguay con la ventaja conseguida en la ida, pero también con la presión de evitar una reacción temprana de Recoleta. La respuesta apareció desde el comienzo, con intensidad, control y eficacia frente al arco rival.
Rodolfo Arruabarrena consiguió que el equipo no extrañara a una de sus principales referencias y entregara una de sus mejores actuaciones de todo el ciclo. El entrenador encontró respuestas dentro del plantel y armó un mediocampo capaz de sostener el funcionamiento pese a la baja de Paredes.
La victoria también permitió que varios futbolistas ganaran confianza. Sebastián Villa volvió a ser determinante, Miguel Merentiel recuperó protagonismo en ataque y Alan Velasco aportó desequilibrio en una noche en la que Boca convirtió cuatro goles y no recibió ninguno.
Enner Valencia, además, tuvo su debut oficial con la camiseta de Boca y sumó sus primeros minutos en el club. El delantero ecuatoriano se incorporó así como una alternativa para Arruabarrena en la instancia decisiva de la competencia.
Con el pase a los cuartos de final confirmado, Boca ahora espera al ganador de la serie entre San Pablo y Bolívar para conocer a su próximo rival. El 7-1 global ante Recoleta dejó al equipo entre los ocho mejores de la Copa Sudamericana y abrió el desafío de sostener esta versión cuando Paredes vuelva a estar disponible.
