(BUENOS AIRES).- Boca recibió un golpe con la lesión de Tomás Aranda, que deberá pasar por el quirófano y podría quedar afuera durante buena parte de lo que queda del año. El mediocampista sufrió una grave lesión y su baja modificó los planes del club para lo que resta de la temporada. La situación también abrió la discusión sobre la conveniencia de buscar un reemplazante en el mercado de pases.
Tomás Aranda, de 20 años, había logrado convertirse rápidamente en una de las grandes apariciones del Xeneize. A pesar de su juventud, mostró una personalidad poco habitual y una técnica que lo transformó en uno de los jugadores más desequilibrantes del plantel. Esa combinación le permitió ganarse un lugar importante en la consideración de Rodolfo Arruabarrena.
La lesión representa para Boca algo más que la pérdida de un integrante del plantel. Aranda aportaba capacidad para recibir entre líneas, conducir la pelota y encontrar pases profundos, además de una facilidad especial para sacarse rivales de encima. Sus intervenciones podían cambiar el desarrollo de una jugada, incluso cuando la acción posterior no terminaba registrada como una asistencia.
La solución que analiza Boca
El mercado de pases aparece como una alternativa que no necesariamente debería ser utilizada de manera urgente. La postura planteada es que Boca no salga desesperadamente a buscar un reemplazante, porque no existe otro futbolista con las mismas características de Aranda que pueda ocupar su lugar de manera natural. Incorporar a un jugador solo para cubrir el espacio podría generar más problemas que soluciones.
Aranda es considerado un futbolista especial por su capacidad para jugar como enganche y conductor. Ese perfil resulta cada vez menos habitual en el fútbol argentino, y encontrar a alguien con su técnica, personalidad y conocimiento del club sería una tarea muy difícil. Por eso, la opción que toma fuerza consiste en repartir entre varios jugadores las funciones que hasta ahora cumplía el juvenil.
Rodolfo Arruabarrena deberá modificar algunas cuestiones de su equipo a partir de la ausencia de Aranda. El entrenador tendrá que analizar quién puede asumir parte de la responsabilidad creativa y cómo reorganizar el mediocampo para compensar la baja. La decisión no pasa solamente por elegir un nombre, sino por ajustar el funcionamiento colectivo para cubrir una característica que no aparece completa en un solo jugador.
La recuperación de Aranda será la prioridad durante los próximos meses. El objetivo será que pueda volver correctamente y sin apresurar los tiempos, especialmente porque tiene apenas 20 años y es considerado una de las grandes apuestas del club. Boca también deberá sostenerlo durante el proceso, evitar que la presión por reemplazarlo recaiga sobre un solo compañero y distribuir su talento, creatividad y conducción entre distintos futbolistas. Por ahora, las estimaciones indican que podría perderse buena parte de lo que queda del año y no se informó una fecha precisa para su regreso.
