(BUENOS AIRES).- Boca enfrenta un desacuerdo entre Rodolfo Arruabarrena y Juan Román Riquelme por el mercado de pases, de cara al clásico ante Racing del próximo domingo. El entrenador pidió un marcador central y un volante, pero el presidente solo acepta avanzar por un defensor y condiciona cualquier llegada en el mediocampo a una salida previa.
Rodolfo Arruabarrena pidió tener total poder de decisión para buscar futbolistas y armar el plantel profesional cuando aceptó ser nuevamente entrenador de Boca. Juan Román Riquelme aceptó correrse de esas decisiones, una postura que no había adoptado con otros técnicos. Las primeras conversaciones permitieron que ambos coincidieran en los nombres de Álvaro Montero, Leandro Lozano, Sebastián Villa y Enner Valencia.
La diferencia apareció en la búsqueda de nuevas incorporaciones para la defensa y el mediocampo. En las últimas horas, Arruabarrena y Riquelme hablaron durante el vuelo que llevó a Boca a Paraguay para disputar ante Recoleta la vuelta de los octavos de final de la Copa Sudamericana. El entrenador planteó la necesidad de sumar un defensor central derecho y un volante.
Juan Román Riquelme aceptó hacer un intento para incorporar otro marcador central, sin importar si finalmente se marcha o no un defensor del plantel. La postura es distinta con el mediocampo: considera que esa zona está cubierta y no avanzará por un refuerzo allí. Para sumar un volante, Boca necesitaría que se vaya un jugador importante de la rotación habitual. Si esa salida no se produce, la llegada de un mediocampista quedará descartada durante esta ventana de transferencias. El presidente resolvió que Boca no buscará a nadie si antes no se vende un marcador central.
Francisco Álvarez es el defensor elegido por Arruabarrena y pertenece a Argentinos Juniors. El club pidió 7 millones de dólares por su pase, una cifra que Riquelme considera demasiado elevada; también se mencionó una valuación de entre 6 y 7 millones de dólares. El futbolista tuvo un gran primer semestre y fue considerado uno de los mejores del ámbito local.
Santiago Núñez, de Estudiantes de La Plata, apareció como una alternativa, aunque la operación no es sencilla porque el club disputa la Copa Libertadores. Kevin Lomónaco fue ofrecido a Boca por su representante y recibió la aprobación de Riquelme, pero Arruabarrena lo rechazó porque busca otro perfil de zaguero central. Nacho Vázquez, de Platense, también fue mencionado entre las opciones.
Lautaro Di Lollo tiene sondeos para salir, pero Arruabarrena quiere que llegue un defensor incluso si el juvenil continúa en el plantel. El contrapunto genera tensión porque el equipo mostró en el campo la necesidad de reforzar la defensa. El próximo domingo, ante Racing, la discusión seguirá abierta mientras se define si avanza la búsqueda de un zaguero y si una salida modifica la postura sobre el mediocampo.
