(BUENOS AIRES).- Por segunda fecha consecutiva, ninguno de los cinco grandes del fútbol argentino pudo ganar en el Torneo Clausura 2026. En la cuarta jornada, Boca fue el único que mostró señales positivas en un fin de semana que profundizó la crisis de River, dejó a San Lorenzo en el fondo y complicó a Racing e Independiente.
El Xeneize igualó 1-1 con Vélez en Liniers y, de la mano de Leandro Paredes, mereció mejor suerte. Llegó a ese partido después de vencer a Estudiantes en un pendiente de la segunda fecha y de empatar 2-2 con Newell’s en la tercera. Con cinco puntos, Boca quedó séptimo en su zona y es el único de los grandes que mostró un buen rendimiento en la fecha, más allá de no haber podido festejar.
River, en cambio, sigue sin levantar cabeza. Perdió 1-0 ante Tigre y acumula cuatro derrotas en igual cantidad de presentaciones, todas por la mínima. Es el único equipo del campeonato que todavía no sumó puntos, y el ciclo de Eduardo Coudet se sostiene a la espera de la llegada de Thiago Almada y de resultados que le permitan mantenerse a flote.
San Lorenzo sufrió un golpe duro: cayó 0-2 frente a Huracán en el clásico de barrio y sumó su tercera derrota desde que Néstor Gorosito asumió como entrenador. El Ciclón quedó en los últimos puestos de la zona A, en medio de una crisis institucional que se arrastra desde hace tiempo.
Independiente venía de ganar sus dos primeros partidos, pero después perdió con Vélez en Liniers y este sábado fue superado 1-0 por Platense en el Libertadores de América, en el debut de Martín Palermo como DT del Calamar. Con seis puntos, el Rojo todavía está en zona de playoffs, aunque la necesidad de una reacción es urgente.
Racing completó la secuencia sin victorias al caer 2-1 contra Argentinos. La Academia había arrancado el campeonato con aspiraciones renovadas de la mano de Vojvoda, pero con apenas cuatro puntos quedó fuera de los puestos de clasificación.
Así, la cuarta fecha del Clausura repitió una postal que ya se había visto una semana atrás: los cinco grandes sin festejar. La irregularidad colectiva expuso un presente de mínima regularidad para todos, aunque Boca asoma como el único que mostró un rendimiento para ilusionarse.
