(BUENOS AIRES).- “Lo de la droga está confirmado no solo por Crescenti, que sabe un montón de esto y que no le vamos a andar porfiando el diagnóstico a Crescenti, sino por la propia Candela, que en declaración ante la policía en el Pirovano dijo que había estado consumiendo cocaína, fue la sustancia que blanqueó, aunque entiendo que la pericia preliminar da más presencia de sustancias, pero ella dijo cocaína. Más alcohol. Más alcohol”.
La frase pertenece al orador del video que analizó el caso de Candela, la joven de 23 años que sufrió un brote psicótico, y expone el eje central de la investigación judicial: el consumo de estupefacientes está confirmado por el médico Crescenti y por la propia víctima, pero en el allanamiento no se encontró droga.
El procedimiento arrojó un dato que llamó la atención. “Te llevaron dos celulares, aparentemente, y, oh casualidad, no encontraron droga”, señaló el orador. La ausencia de sustancias en el departamento contrasta con la declaración de Candela ante la policía en el Hospital Pirovano, donde reconoció el consumo de cocaína y alcohol. La pericia preliminar, además, sugiere la presencia de más sustancias además de la cocaína admitida por la joven.
El orador remarcó otro elemento que considera “muy sugerente”: Moyano no se sometió a la pericia toxicológica ni a la alcoholemia. “Si él estuviera limpio, te hacés 200 pericias. Sí, periciame todo”, razonó. A eso se suma que en la casa no se hallaron estupefacientes pese al ingreso de Diego Di Santo. “Uno no quiere ser mal pensado, pero te la dejan demasiado servida”, agregó.
El análisis se desmarca de cualquier señalamiento moral sobre el consumo. El foco está puesto en la figura penal: “La facilitación y el suministro de estupefacientes a título oneroso o gratuito es delito en la Argentina y prevé penas de hasta tres años de prisión”, explicó el orador. Trajo a colación el antecedente de Saez Valiente, exculpado por el femicidio de Emilis Rodríguez pero todavía encauzado por la droga que sí le encontraron en la vivienda.
La situación se tensa con los testimonios de familiares y amigos de Candela, que afirman que ella no consumía. El orador fue enfático sobre las consecuencias legales: “Si aparece droga en tu departamento y aparece una piba de 23 años con un brote psicótico o de excitación psicomotriz producto de esa droga, estás en un problema legal, así no haya habido violencia de género”.
La sospecha de que la escena pudo ser limpiada sobrevuela el caso. El propio orador lo planteó: “Todos pensamos que se pudo limpiar esa escena, bueno, es lo que dicen”. La justicia, mientras tanto, continúa investigando.
La primera fuente no guarda relación directa con el caso Candela y consiste en una única línea sin desarrollo —“¿Por qué Wanda Nara manda a sus hijos en clase turista?”—, sin más datos sobre el hecho, la fecha, el destino ni declaraciones de la protagonista o su entorno, por lo que no es posible expandir la nota con ese eje sin incurrir en invención o relleno.
