(BUENOS AIRES).- “Estaba a la vista. Que no lo hayan cobrado es otra cosa”. La frase es de Claudio Úbeda, quien rompió el silencio y reconoció que el empujón de Lautaro Blanco a Lucas Martínez Quarta en aquel Superclásico en El Monumental fue penal. La jugada, que desató la polémica en el clásico que Boca ganó 1 a 0 con gol de penal de Leandro Paredes, había quedado sin sanción para todo el equipo de River, pero la insólita confesión del exentrenador xeneize puso el tema de nuevo sobre la mesa.
La acción ocurrió a falta de pocos minutos para el final del partido, con el local volcado al ataque en busca del empate. Marcos Acuña lanzó un centro vertical desde mitad de cancha para que Martínez Quarta cabeceara en posición de centrodelantero. Sin embargo, cuando el defensor se disponía a impactar la pelota, un empujón por la espalda de Blanco lo derribó dentro del área. Pese al reclamo masivo de los jugadores millonarios, el árbitro Darío Herrera no cobró la falta y desde el VAR tampoco llamaron a revisar la decisión.
Ahora bien, la definición más contundente llegó tiempo después, en la sección “Verdadero o Falso” del programa La Noche de TyC Sports. Allí, ante la consulta directa de si el contacto fue infracción, Úbeda no dudó: “¿El empujón de Blanco a Martínez Quarta fue penal? Sí, estaba a la vista, que no lo haya cobrado es otra cosa”, soltó el “Sifón” con una sinceridad que sorprendió hasta al conductor.
Su paso por Boca y las decisiones del equipo
Más allá de la jugada puntual, Claudio Úbeda también se refirió a su ciclo en el club de La Ribera y desmintió una de las versiones que circulaban en su momento. “Nadie me armó el equipo”, sostuvo de manera categórica, y reforzó la idea al explicar que las decisiones sobre quién jugaba las tomaban exclusivamente él y su cuerpo técnico: “Puedo estar tranquilo con eso. Las decisiones de quién tenía que jugar y quién no las tomábamos nosotros”. Sobre la relación con la dirigencia, detalló: “Con Román no hablábamos muy seguido. Con el que más relación tenía era con el Chelo Delgado”.
En un repaso por su experiencia, Úbeda no esquivó el presente del equipo, ahora bajo la conducción de su sucesor. “Boca es candidato en la Sudamericana, lo veo con mejor funcionamiento, hoy. A pesar del poco tiempo del Vasco, lo veo con un poco más de orden estructural y no tanta desesperación cuando la mano no viene bien”, analizó. Además, confirmó que habló con Rodolfo Arruabarrena y contó cómo fue ese intercambio: “Me llamó él. Hablamos de jugadores. Hablamos como si fuéramos dos amigos”.
En el plano emotivo de la entrevista, Claudio Úbeda recordó a Miguel Ángel Russo, con quien compartió el banco de suplentes. Con la voz quebrada, reveló la entereza del experimentado entrenador durante su enfermedad: “Es un tipo con una entereza y un orgullo tremendo. Firme en todos los entrenamientos. Estoy convencido de que sabía que iba a pasar sus últimos días en Boca. Sabía que Miguel quería que nosotros sigamos”. El exdirector técnico también reconstruyó su última conversación con Russo. “La última vez que hablé con él fue en la casa. Ya no venía para el club. Nos preguntaba qué pasaba en los entrenamientos. Quería saber todo. Se fue de esa manera, con el shortcito de Boca puesto”, confesó Úbeda, en el cierre de un mano a mano donde dejó en claro que su paso por el club, más allá de los resultados, estuvo marcado por una intensidad única.
