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Conmebol tiene un proyecto polémico que cambiaría la histórica Copa Libertadores «Cuestión comercial»

 

El organismo sudamericano estudia sumar clubes de México y Estados Unidos a su máximo certamen continental.

 
Conmebol
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(BUENOS AIRES).- La Conmebol trabaja en una modificación que podría cambiar la historia de la Copa Libertadores: analiza sumar clubes de la Concacaf, con México y Estados Unidos como principales candidatos a aportar representantes. La idea contempla cuatro equipos, dos de la Liga MX y dos de la MLS, aunque el proyecto todavía no es oficial y quedan puntos centrales por resolver.

El plan inicial prevé que dentro de cada liga haya un equipo invitado y otro que obtenga su lugar por mérito deportivo. La intención es que no todos los participantes ingresen por una cuestión comercial o institucional, sino que también exista un criterio vinculado al rendimiento en sus respectivos torneos.

Uno de los principales interrogantes es de dónde saldrían los lugares para los nuevos participantes. La Conmebol evalúa dos alternativas: reducir los cupos de las asociaciones sudamericanas o ampliar la cantidad total de equipos que disputan el certamen.

Si se opta por quitar plazas a las federaciones de Sudamérica, la medida generaría un fuerte debate entre los países miembros. Cada federación buscaría preservar sus actuales lugares en la máxima competencia continental.

La otra posibilidad, aumentar el número de participantes, obligaría a adaptar la estructura y el calendario del torneo para recibir a los nuevos clubes sin afectar el desarrollo de las diferentes etapas. La Conmebol todavía no tomó una decisión definitiva y el proyecto se encuentra en etapa de análisis.

La inclusión de equipos mexicanos y estadounidenses le permitiría a la Libertadores ampliar su alcance hacia dos mercados de enorme importancia para el fútbol internacional. Tanto la Liga MX como la MLS cuentan con grandes audiencias y clubes que realizaron inversiones significativas en los últimos años.

El antecedente mexicano y el nuevo mercado estadounidense

Los clubes mexicanos ya tuvieron presencia en la Copa Libertadores entre 1998 y 2016. En ese lapso, equipos como Chivas de Guadalajara, Cruz Azul y Tigres UANL alcanzaron instancias decisivas: Cruz Azul y Chivas jugaron finales, mientras que Tigres llegó a una semifinal. Aquella participación se interrumpió por diferencias en el calendario y las exigencias de la Concacaf, que priorizó su propio torneo continental.

El regreso de la Liga MX, esta vez acompañada por franquicias de la MLS, marcaría un quiebre en la historia del certamen. Sería la primera vez que clubes estadounidenses participen de la Libertadores, un movimiento que la Conmebol observa con atención por el crecimiento del fútbol en ese país.

La MLS viene de una expansión sostenida: sumó franquicias, aumentó sus audiencias y cerró acuerdos comerciales de peso. La llegada de Lionel Messi a Inter Miami en 2023 aceleró la exposición global de la liga, y la posible participación de sus equipos en la Libertadores proyecta un escenario de mayor competencia internacional para los clubes sudamericanos.

Lo que falta definir

La Conmebol deberá resolver cuestiones deportivas, logísticas y económicas antes de que el proyecto avance más allá de la etapa de análisis. El calendario es uno de los desafíos centrales: la Libertadores se juega entre febrero y noviembre, un período que se superpone con la temporada regular de la MLS y con la Leagues Cup, el torneo binacional entre equipos de la MLS y la Liga MX.

Otro punto por resolver es el mecanismo de clasificación. La idea inicial establece que haya un equipo invitado y otro que consiga su lugar por mérito deportivo en cada liga, pero resta definir qué criterios se aplicarían para otorgar esas plazas. Tampoco está claro si los clubes de Concacaf ingresarían desde la fase de grupos o si deberían atravesar etapas previas.

El proyecto todavía no es oficial y la Conmebol no fijó plazos para presentar una propuesta concreta. Mientras el análisis avanza, las federaciones sudamericanas esperan definiciones sobre el impacto que el cambio tendría en sus propios cupos, el punto más sensible de la negociación.