(BUENOS AIRES).- “Si veo que no se empiezan a dar los resultados no le voy a hacer mal ni a River, ni al hincha, ni a esta dirigencia que confió en mí”, dijo Eduardo “Chacho” Coudet tras la derrota de River ante Tigre, y por primera vez dejó abierta la puerta a una posible salida si la situación no mejora en el corto plazo.
La caída frente a Tigre profundizó el mal momento futbolístico del equipo de Núñez. River no logra encontrar regularidad, acumula derrotas y empieza a perder terreno tanto en el Torneo Clausura como en la consideración de los hinchas, que ya exigen respuestas inmediatas. Coudet fue directo y no esquivó la autocrítica: reconoció que los resultados mandan y que su continuidad depende de lo que ocurra en las próximas semanas.
El mensaje del entrenador también apuntó hacia adentro del plantel. En medio de una racha negativa que genera preocupación, el técnico buscó sacudir a un grupo que no logra sostener un nivel competitivo. La intención es que la autocrítica tenga un impacto inmediato y sirva para revertir el rumbo antes de que sea tarde.
Coudet remarcó su compromiso con la institución, pero marcó un límite concreto: si siente que no puede cambiar la situación, va a dar un paso al costado para no perjudicar al club. La frase del Chacho no dejó margen para interpretaciones tibias y puso el foco sobre el rendimiento colectivo, que hasta ahora no dio señales de reacción.
El plantel también quedó en el centro de la escena. Los refuerzos todavía no lograron marcar la diferencia y varios futbolistas atraviesan un nivel irregular. Puertas adentro saben que el rendimiento está lejos de lo esperado, más allá de que el entrenador asumió la responsabilidad principal.
El próximo desafío aparece como una verdadera final. River enfrentará a Independiente Santa Fe por la Copa Sudamericana, un torneo que puede transformarse en la gran oportunidad para cambiar la imagen y recuperar confianza. El margen de error es cada vez menor y cualquier nuevo tropiezo podría acelerar decisiones.
La dirigencia sigue respaldando al cuerpo técnico, aunque observa con atención la evolución del equipo. La frase de Coudet dejó de ser un escenario lejano: si los resultados no aparecen, su salida podría convertirse en el cierre de un ciclo que hoy él mismo puso en duda por primera vez.
