(BUENOS AIRES).- “De lo contrario le daré un beso a cada uno y me iré”, dijo Eduardo Coudet después de la derrota ante Tigre. Pese a la contundencia de la frase, en River la decisión ya está tomada: la dirigencia no despedirá al Chacho y su ciclo continúa.
La caída frente a Tigre volvió a encender las alarmas en Núñez y multiplicó los cuestionamientos sobre el funcionamiento del equipo. Sin embargo, puertas adentro la postura es inamovible: Coudet sigue como entrenador y su continuidad no está en discusión por parte de la directiva.
El propio técnico se encargó de explicar su intención de “darla vuelta” como ya le había ocurrido en su etapa de jugador de River. A esa declaración le sumó la frase que más atención generó: “De lo contrario le daré un beso a cada uno y me iré”. Pero al mismo tiempo aclaró que no pretende abandonar el proyecto y que se siente con fuerzas para buscar la reacción que el Millonario necesita.
La cúpula del club sostiene que el plantel es competitivo y que los refuerzos le darán a Coudet las variantes que hoy le faltan. Ángel Correa ya se consolidó como una de las referencias ofensivas y Thiago Almada acaba de sumarse proveniente de Europa para potenciar el ataque. Para la dirigencia, estas incorporaciones forman parte de las herramientas que el entrenador tendrá a disposición para intentar revertir el complicado presente.
Coudet, además, evitó repartir culpas entre sus futbolistas. Aseguró que los ve “bien y comprometidos” y dejó en claro que la responsabilidad del mal momento le corresponde a él como conductor del equipo. La directiva valora esa postura: el técnico asumió la responsabilidad sin buscar excusas externas.
En Núñez solo manejan un escenario de salida: la renuncia del propio entrenador. La dirigencia no tomará la iniciativa de interrumpir el proceso; si el Chacho deja el cargo, será exclusivamente por una decisión personal. Así lo entiende también el cuerpo técnico, que coincide en que el mensaje fue claro después de la derrota: no se contempla un despido.
La presión externa aumentó considerablemente tras la seguidilla de resultados negativos, pero en el club pretenden darle al DT la posibilidad de trabajar. Esperan que los próximos partidos permitan observar una reacción dentro de la cancha y confían en que Coudet tiene las herramientas necesarias para conseguirla.
La prioridad de River es recuperar rápido la identidad futbolística y volver a ganar. La directiva mantiene la confianza en Coudet para lograrlo y aguarda que el equipo empiece a mostrar otra cara en las próximas fechas. Mientras tanto, en Núñez sostienen que todavía creen en su capacidad para dar vuelta un presente que encendió todas las alarmas.
