(BUENOS AIRES).- “Si las cosas no se dan, no le voy a hacer mal a River”, sentenció Eduardo Coudet tras la cuarta derrota consecutiva de River en el Torneo Clausura 2026, el 1 a 0 ante Tigre en Victoria. El equipo no suma puntos ni convirtió goles en lo que va del certamen, y el entrenador se puso plazos: “Tiene que ser ya. Y si no es ya… No vamos a pensar en eso”. La palabra renuncia no apareció, pero el mensaje fue inequívoco. “Si no lo puedo hacer y rápido, le daré un abrazo a cada uno y me iré a mi casa”, afirmó.
“No me hago el tonto, sé que me está puteando medio país”, reconoció Coudet, que definió su presente como “una situación muy compleja, muy difícil” y admitió no haber vivido nunca algo parecido, “encima multiplicado por mil”. Sin embargo, se mostró respaldado: “Veo a los jugadores convencidos, a la directiva convencida, que hay herramientas, y la quiero dar vuelta. Pero no le voy a hacer mal a nadie”. Y remató: “los resultados mandan”.
La dirigencia no piensa en un cambio de entrenador. La intención es sostener el proyecto y darle aire al técnico. Entre el lunes y el martes a la mañana, se espera que el secretario general Stefano Di Carlo brinde una conferencia de prensa para ratificar ese respaldo y calmar el clima. Coudet agradeció a los directivos y reivindicó el esfuerzo del mercado de pases: “fue espectacular”.
El club incorporó nueve refuerzos de jerarquía, entre ellos Nicolás Otamendi, Ángel Correa, Thiago Almada y Tobías Andrada. Coudet pidió tiempo: “Se apuntó a una reconstrucción y eso lleva tiempo. Esta semana fue la primera que tuvimos tres prácticas seguidas con todos”. Sobre Almada, aclaró que no viajará a Bogotá para los octavos de final de la Copa Sudamericana ante Independiente Santa Fe porque sería “irreal” exigirle juego a 2.600 metros tras sus vacaciones. Su debut podría darse el próximo domingo frente a Argentinos Juniors.
En la noche de Victoria, Coudet reclamó un penal no sancionado sobre Correa al cierre del primer tiempo: “No entiendo por qué no se cobra penal ni se revisa”. El árbitro Andrés Gariano ignoró el contacto y el VAR no intervino, lo que sumó bronca en River.
Además, el entrenador criticó con dureza la filtración de su foto de perfil de WhatsApp a los medios. “Me pareció una falta de respeto, fue sacado de mi teléfono personal: no tengo redes, no me expreso nunca, lo que diga o no será para mis amigos o mi entorno. Si quiero comunicar, lo hago acá”, dijo Coudet, y agregó que pertenece a “la antigua guardia de los códigos” y que ese episodio lo obligó a “tomar distancia”.
“Siempre pongo la cara y me hago responsable. Esto va a cambiar. Y si no cambia rápido, todos sabemos qué puede suceder”, cerró Coudet. El próximo capítulo de la saga será el cruce copero ante Santa Fe, mientras el entrenador se aferra a la promesa de revertir la crisis. La dirigencia, por ahora, bancará; los resultados definirán el resto.
