(BUENOS AIRES).- La serie francesa Criminal: France aterrizó en Netflix con una premisa que pone el foco en la tensión de un interrogatorio. La producción, estrenada el 20 de septiembre de 2019, forma parte de un experimento narrativo que llevó la misma historia policial a cuatro países distintos.
La ficción integra la antología Criminal, una colección de doce episodios donde cada entrega transcurre casi en su totalidad dentro de una sala de interrogatorios. La particularidad del proyecto es que tres capítulos están ambientados en cada uno de los cuatro países elegidos por la plataforma.
Los territorios que participan de esta saga son Francia, España, Alemania y el Reino Unido. Para mantener la autenticidad y el realismo que exige el género de crimen y misterio, los episodios fueron filmados íntegramente en los idiomas locales de cada región, con elencos y equipos técnicos propios.
La versión gala fue creada por George Kay y Jim Field Smith, quienes diseñaron una trama de procedimientos policiales que no necesita patrulleros ni escenas de acción callejera. Todo el peso dramático recae en el duelo psicológico entre los detectives y los sospechosos, un cara a cara que va desarmando las capas del delito a pura palabra.
El elenco principal reúne a figuras de peso del cine francés. Nathalie Baye, Jérémie Renier y Sara Giraudeau encabezan el reparto, interpretando a los oficiales encargados de desentrañar los casos que llegan a la mesa de investigación.
Aunque la serie evita los golpes de efecto típicos del thriller, el suspenso se construye a partir de los silencios, las contradicciones y la presión constante que ejercen los interrogadores. La apuesta de Netflix por este formato antológico buscó precisamente explorar cómo cambia la resolución de un crimen según la cultura y el temperamento de cada país.
La serie antológica Criminal consta de doce episodios, con tres entregas filmadas en idiomas locales para Francia, España, Alemania y el Reino Unido. Cada versión nacional funciona como una pieza independiente, pero comparte la misma estructura escénica: un set único que reproduce una comisaría con salas de interrogatorio, pasillos y una oficina contigua desde donde los investigadores observan tras un vidrio espejado.
En el caso francés, los tres episodios exploran delitos de distinta naturaleza y enfrentan a los detectives con sospechosos que van modificando sus versiones a medida que avanza el careo. Nathalie Baye interpreta a una oficial experimentada que maneja los tiempos del interrogatorio con oficio, mientras que Jérémie Renier y Sara Giraudeau encarnan a colegas que complementan el equipo con estilos contrastantes.
Criminal: France llegó al catálogo global de Netflix el 20 de septiembre de 2019, el mismo día que las otras tres ediciones nacionales. La disponibilidad de todos los episodios desde el lanzamiento permite ver el experimento completo y comparar los distintos abordajes de una misma estructura narrativa. La falta de escenas exteriores o persecuciones no le quita ritmo: cada capítulo avanza con la sola fuerza del diálogo y las actuaciones, una decisión que George Kay y Jim Field Smith sostuvieron en las cuatro versiones para que el espectador se concentre en lo que ocurre dentro de la sala.
