BOCA JUNIORS

«Cuando Boca gana, se callan»: Rosica salió con todo a defender a Riquelme

 

El secretario general salió a defender al presidente y cargó contra los críticos.

 
Riquelme
Riquelme

(BUENOS AIRES).- “Cuando Boca gana, se callan”, disparó Ricardo Rosica, secretario general de Boca Juniors, en una fuerte defensa de la conducción de Juan Román Riquelme. La embestida contra los sectores opositores llegó después del triunfo ante Estudiantes de La Plata, que funcionó como un alivio puertas adentro y como munición política para la actual dirigencia.

“Le ganamos a Estudiantes y se callaron los opositores. Cuando Boca no gana, le mienten a la gente”, sostuvo el dirigente. La declaración apunta a un patrón que el oficialismo remarca cada vez que arrecian las críticas: las victorias acallan los cuestionamientos, mientras que las derrotas los multiplican y reactivan las discusiones sobre el rumbo del club.

Rosica también reforzó la imagen de una gestión que no abandona la institución. “Nosotros queremos al club. Nuestra gestión habla por nosotros. Estamos 20 horas adentro del club”, aseguró, en un intento de instalar la idea de un trabajo permanente y de cercanía con el día a día xeneize.

La figura de Riquelme, ídolo y presidente, es tan respaldada por el oficialismo como cuestionada por la oposición. El clima interno está caldeado y cada declaración de su entorno tensa la cuerda política. Los triunfos, como el alcanzado ante el Pincha, suelen acallar los cuestionamientos, mientras que las derrotas los multiplican y reabren viejas discusiones sobre el rumbo del club.

El plan más allá de 2027

Queremos seguir post 2027”, afirmó el secretario general, insinuando la vocación de prolongar el proyecto más allá del calendario electoral vigente. La frase deja abierta la posibilidad de una reelección o de un esquema que garantice la continuidad del oficialismo, algo que dependerá tanto de los resultados deportivos como del respaldo de los socios.

El dirigente evitó dar precisiones sobre los mecanismos electorales o sobre si el propio Riquelme buscaría un nuevo mandato. Sin embargo, la mención al 2027 no fue casual: va demarcando territorio en un club donde la política siempre juega su propio partido, con tiempos y estrategias que rara vez esperan a que ruede la pelota.

Las elecciones en Boca, históricamente, movilizan al padrón de socios con una pasión comparable a la de una definición por penales, y el oficialismo parece decidido a llegar con los deberes hechos. El triunfo ante el Pincha operó como un argumento concreto para los defensores de la actual conducción. En Boca, cada victoria vale doble: en la tabla y en una trastienda política que nunca descansa.