(BUENOS AIRES).- “La negociación avanza y en Boca son optimistas. El atacante pedido por el Vasco está cada vez más cerca de transformarse en un nuevo refuerzo”, señalaron desde el club. Juan Román Riquelme encabeza las gestiones para cerrar la incorporación del centrodelantero que pidió Rodolfo Arruabarrena, la prioridad máxima del mercado de pases xeneize antes del inicio del segundo semestre.
Arruabarrena explicó que entre los pedidos que le acercó a la dirigencia figura “la llegada de un centrodelantero que pueda competir por un lugar y aportar soluciones en el área rival”. El entrenador quiere un atacante que se mueva, que tenga gol y que no se achique en las noches calientes de La Bombonera. Él mismo lo definió así: “con movilidad, capacidad goleadora y personalidad para jugar partidos importantes”.
El perfil que busca el cuerpo técnico es el de un “9” con características diferentes a los que ya tiene el plantel, que pueda responder rápido a la exigencia de la camiseta azul y oro. La intención es sumar a un jugador que ofrezca variantes ofensivas que hoy no abundan en el equipo y que se adapte sin demoras a la presión de jugar en Boca Juniors.
Riquelme, al frente del Consejo de Fútbol, se puso al hombro la tarea de cumplirle al Vasco. “Desde el Consejo de Fútbol trabajan para cumplir con los pedidos del Vasco”, soltaron cerca de la dirigencia. La buena sintonía entre el presidente y el técnico aceitó las charlas y permitió que la negociación entrara en etapa de definición en las últimas horas.
En Brandsen 805 saben que si se duermen aparecen otros clubes. Por eso aceleraron los contactos para evitar que la competencia les sople al apuntado. Restan detalles administrativos y contractuales, pero el optimismo puertas adentro es concreto: confían en que el anuncio oficial llegue apenas el delantero estampe la firma y pase la revisión médica.
La necesidad de un “9” se profundizó en el último semestre por lesiones y salidas que modificaron la estructura del plantel. Arruabarrena quiere un equipo más competitivo en todos los frentes y entiende que el margen de error es mínimo. Por eso pidió jerarquía, y Riquelme está decidido a dársela sin más vueltas.
Hasta ahora, en el club prefieren no dar plazos concretos. Pero la sensación que transmiten es clara: si nada se tuerce, el nuevo goleador se pondrá la azul y oro en los próximos días. La apuesta de la dirigencia es que el refuerzo llegue a tiempo para el arranque del segundo semestre y ya esté a disposición de Arruabarrena para los primeros partidos oficiales.
