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El Dibu Martínez llegó a un lavadero tras quedar encajado y regaló un buzo

 

El arquero de la Selección dejó un gesto que se viralizó en Junín.

 
Dibu Martínez
Dibu Martínez

(BUENOS AIRES).- "Después de que se encajó, nos llamó y se vino para el lavadero. Se tomó su cafecito y después nos dejó algunos regalitos. ¡Un grande!", publicó el lavadero Milo Detailing Car en su cuenta de Instagram. Así describió su inesperado encuentro con Emiliano "Dibu" Martínez, que llevó su camioneta a lavar a Junín tras un paseo frustrado por los barros de Sierra de los Padres durante sus vacaciones en la Argentina.

El episodio se conoció a través de un video que los propios empleados armaron y que no tardó en viralizarse. En la grabación, el patrón del comercio pregunta con tono irónico: "Pa, che, ¿qué habrán lavado los chicos ayer que no pude venir? A ver, ahora les pregunto…". Y luego les consulta cara a cara: "Chicos, escuchen. ¿Qué lavaron ayer?". "Nada, vino una camioneta que se quedó encajada y lavamos eso", responde uno; el otro acota: "Sí, lo hicimos rapidito y nos fuimos". Enseguida, la cámara muestra el antes y el después de la camioneta impecable y las fotos que se sacaron con el arquero.

La sorpresa mayor llegó con el gesto del guardameta, que les regaló un buzo oficial de la Albiceleste. Martínez, que había llegado al local con ropa informal, gorro negro y un camperón de la selección, pasó casi inadvertido hasta que los trabajadores lo reconocieron. "Para él es una misión secundaria; para los demás es un terrible evento canónico", resumió un usuario en las redes.

La camioneta había terminado empantanada unos días antes, mientras el Dibu Martínez descansaba en Sierra de los Padres. Leonardo y Ramiro Albarracín, padre e hijo, junto a otros vecinos de la zona, lo encontraron con el vehículo totalmente enterrado en el fango y lo rescataron con sogas y tirantes. Como agradecimiento, el Dibu posó para varias fotos y firmó camisetas para quienes lo ayudaron.

El episodio dejó al descubierto el pésimo estado de los caminos rurales del partido de General Pueyrredón. "Durante varios años hubo una sequía espantosa y, como no llovía, los caminos no se rompían y no se hicieron obras ni mantenimiento, no hubo prevención de nada, se pasaba la Champion (motoniveladora) por arriba un poquito, una lavadita de cara", explicó Juan Carlos Petersen, presidente de la Sociedad Rural de Mar del Plata. Con la vuelta de las lluvias, los productores comprobaron que muchos tramos habían quedado un metro por debajo del nivel de los campos.

Petersen detalló que la cobrabilidad de la tasa vial no supera el 50 por ciento y que el dinero que ingresa a la Municipalidad "cae en un pozo negro, porque se usa discrecionalmente para lo que allí decidan". Sobre el destino de esos fondos, contó: "Es imposible saber adónde van los fondos o cuánto le llega al EMVIAL (Ente Municipal de Vialidad y Alumbrado Público), lo preguntamos pero es un dato que jamás nos han dado". Según el dirigente agropecuario, el presidente del EMVIAL le dijo: "A mí la Municipalidad me tira el dinero que ellos deciden y yo con eso tengo que hacer y no llego".

El campo representa apenas el cuatro por ciento de la recaudación del distrito, que tiene una ciudad de un millón de habitantes. "Nosotros no podemos hablar con el intendente, hace tres años que no tengo una reunión, nosotros no existimos", afirmó Petersen. Mientras tanto, ya con la camioneta reluciente, el Dibu Martínez dejó el lavadero de Junín y se llevó el cariño de los vecinos; en el comercio, en cambio, quedaron las fotos y el buzo con el escudo de la AFA como testimonio de un cliente inolvidable.