(BUENOS AIRES).- “Acá hubo una conversación y seguramente se pactó algo”, afirmó Ignacio González Prieto. La frase apunta directo al corazón del escándalo que envuelve al político Facundo Moyano y su novia, la influencer Candela Arizaga, después del episodio de consumo de drogas que terminó con la joven de 23 años corriendo desnuda y desorientada por la Avenida Libertador.
El hecho ocurrió el martes pasado y, en las horas siguientes, empezaron a conocerse detalles que agravan el cuadro. Durante una emisión de Desayuno Americano se relató que la pareja pasó tres días consumiendo en el departamento de Facundo Moyano y que no estuvieron solos: allegados confirmaron que en ese lapso ingresaron otras personas al inmueble. La misma reconstrucción indicó que el político no le suministró la droga a Arizaga, sino que ambos le compraban a un mismo proveedor.
La secuencia callejera también tuvo aristas de alto riesgo. Hubo tres llamados al 911; el primero lo hizo Juan, el encargado del edificio, que avisó que “Facundo Moyano se siente mal”. Arizaga salió disparada del departamento, Moyano la acompañó hasta la entrada y después la corrió durante muchas cuadras mientras ella llevaba su perro. Los periodistas que reconstruyeron la escena señalaron que estuvo a punto de ser atropellada por un colectivo y soltaron una frase que refleja la gravedad: “Pudo haber terminado en una tragedia”.
La propia Arizaga declaró que la relación con Facundo Moyano arrancó hace dos años, que se conocieron por amigos en común a través de redes sociales y que en enero de este año formalizaron el vínculo. Ese contexto de cercanía es el que ahora alimenta las sospechas sobre el brusco giro en su declaración judicial.
La sospecha de un pacto
El jueves, González Prieto llevó su hipótesis al programa Puro Show. “Hubo mucha presión. Cuando te das cuenta de que el abogado se retira, ella queda sola y aparece con otro abogado como Roberto Herrera —que es un abogado muy conocido—, te das cuenta de que la estrategia cambió totalmente”, explicó. Según su información, existió una conversación directa entre Arizaga y Facundo Moyano antes de la presentación ante la Justicia, y hubo una reunión clave en la que estuvieron el anterior abogado, ella, una amiga y la hermana.
El periodista detalló que la familia de la joven quedó dividida. “La decisión de no denunciar a Moyano es un poco más de ella y del padre”, dijo González Prieto, y remarcó la maniobra judicial que la blinda: “Si ella descarga toda la culpa sobre sí misma diciendo: ‘Sufrí un brote, ese brote me generó alucinaciones, pánico y claustrofobia; estaba consumiendo droga y la droga me hace mal’, no hay forma de iniciar una causa penal”.
González Prieto cerró con un dato que expone cuándo empezó a perfilarse la resolución del caso. Reveló que cuando la División de Violencia de Género de la Ciudad de Buenos Aires entrevistó a Arizaga en el Hospital Pirovano, “ya en el sumario policial la policía sabía que ella no lo iba a denunciar”.
