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Gianni Infantino: África respalda al presidente de la FIFA en la crisis

 

El presidente de la FIFA enfrenta la mayor crisis de su gestión mientras África cierra filas y Oceanía se fractura.

 
Gianni Infantino
Gianni Infantino

(BUENOS AIRES).- “Si quieren destituirlo, convoquen elecciones; dejen que las 211 asociaciones miembro decidan”, sostuvo Patrice Motsepe, presidente de la Confederación Africana de Fútbol y vicepresidente de la FIFA. La definición retrata la pulseada por el poder en torno a Gianni Infantino, que atraviesa la mayor crisis política de su gestión tras el fracaso del proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE), la compañía con la que Infantino pretendía abrir a capitales privados una parte del negocio de las competencias de la FIFA. Mientras África y el mundo árabe cierran filas, Nueva Zelanda retiró su apoyo y quebró el bloque de Oceanía.

Marruecos, Qatar, Egipto, Mauritania, Líbano y Sudán expresaron su «pleno apoyo» y su «confianza» en Infantino. Cuatro de esas seis federaciones —Qatar, Egipto, Marruecos y Mauritania— tienen representantes en el Consejo de la FIFA. Marruecos, además, no es una asociación más: fue la sede de la reunión de crisis del 5 de agosto y será, junto con España y Portugal, uno de los anfitriones del Mundial 2030.

La presidencia de la FIFA se define por los votos de las 211 asociaciones miembro. La UEFA tiene 55; África, 54; Asia, 46; la Concacaf, 35; la Conmebol, 10; y Oceanía, 11. La UEFA, la AFC y la Concacaf cuestionan la conducción de Infantino y reclaman una revisión independiente del proceso del FFE. Motsepe, en cambio, sostuvo que el futuro del presidente debe resolverse en las elecciones de marzo de 2027. El respaldo africano reconoce, entre otras cosas, los recursos que el programa FIFA Forward llevó a federaciones con menos capacidad de financiamiento para infraestructura, desarrollo de selecciones y formación.

Las confederaciones tampoco funcionan como bloques impermeables. Qatar y Líbano respaldaron a Infantino pese a que la AFC cuestionó públicamente el manejo del FFE; México mantuvo su apoyo aunque la Concacaf se alineó con las críticas, y San Cristóbal y Nieves ratificó su respaldo desde la misma confederación que pide una revisión independiente. En Sudamérica, los 10 votos de la Conmebol pueden ser determinantes, y ninguna asociación se mostró tan alineada con el presidente como la AFA, que le dedicó un comunicado firmado por Claudio Tapia.

La fractura llega a Oceanía

La Federación Neozelandesa de Fútbol informó que «ha retirado formalmente su apoyo a la candidatura de Gianni Infantino como presidente de la FIFA». En un comunicado, afirmó que «determinadas decisiones y actuaciones dentro de la FIFA han contribuido a quebrar la confianza y a aumentar la división en el fútbol internacional» y reclamó una revisión independiente. La medida rompe con la Confederación de Fútbol de Oceanía, que había celebrado el retiro del proyecto FFE y ratificó su alineación con el dirigente suizo. Nueva Zelanda, clasificada al Mundial 2026 con el primer cupo directo de Oceanía en la historia, se suma a Inglaterra, Gales, Irlanda, Noruega, Finlandia, Suecia, Serbia, Países Bajos y Jordania entre las federaciones que no respaldarán la continuidad de Infantino.

La crisis sumó otro flanco: Infantino estudia ampliar el Mundial 2030 a 64 equipos, una propuesta que originalmente planteó la Conmebol. El dirigente viajó a Colombia para la investidura del presidente Abelardo de la Espriella, donde hubo conversaciones sobre ese modelo. El Mundial de 2026 ya pasará de 32 a 48 selecciones. En paralelo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, salió en defensa del suizo y afirmó que la FIFA cometería un terrible error si lo sustituyera, al atribuir los recientes éxitos financieros del organismo a su gestión.

La definición de la pulseada tendrá una fecha concreta: el 18 de noviembre vence el plazo para presentar candidaturas a las elecciones de marzo de 2027. Infantino sigue siendo, por ahora, el único candidato oficial, con mandato hasta 2027 y aspiraciones de continuar hasta 2031. La UEFA y la Concacaf arman su estrategia para destronarlo, y Montagliani aparece como el gran adversario que le surgió en su intento de reelección. Europa busca un nombre con votos suficientes para destronarlo, una tarea que no parece sencilla.