(BUENOS AIRES).- «Si me quieren echar, me van a echar con ganas». La frase de Pincoya retumbó en la gala de Gran Hermano (Telefe) que definió este miércoles 5 de agosto la placa de nominados de la semana 24, una noche signada por fuertes enfrentamientos, gritos e insultos.
En la gala anterior, los jugadores habían elegido a la visita Selva para que no pudiera nominar en esta ronda, según confirmó Santiago del Moro. Ya en el confesionario, el Big reveló que un jugador había usado la fulminante y Charlotte Caniggia quedó directo en placa. Junto a la hija de Claudio Paul Caniggia, completaron la lista Alejandra Majluf, Sol Abraham, Juan “Juanicar” Caruso, Matías Hanssen y la propia Pincoya.
La gala no solo dejó una placa explosiva, sino que estuvo atravesada por cruces al rojo vivo entre los participantes, con gritos e insultos que elevaron la tensión al máximo. La producción de Gran Hermano dispuso que la votación de esta semana sea completamente negativa: el público deberá elegir quién abandona la casa el próximo lunes 10 de agosto, en una gala de eliminación que promete ser decisiva para el tramo final del reality.

El enojo de Pincoya
El malestar de la participante chilena había arrancado antes del cierre de los sobres. La producción de Gran Hermano la llamó al confesionario luego de que hiciera un dibujo en una servilleta, una situación que la tomó por sorpresa y desató un ida y vuelta con Big que escaló rápido.
«Jefe, le estaba haciendo un mono de la garganta, el cuello y el estómago», intentó explicar ella frente al pedido de la voz del reality. Pero la charla no la dejó conforme y sintió que la advertencia era exagerada. La tensión creció cuando le pidieron que mostrara el dibujo a cámara.
Fue entonces cuando Pincoya se plantó delante de las cámaras y largó su descargo más furioso: «¿Sabe qué? Le voy a decir algo. Si le gusta, bien; y si no, también. Me tienen hasta acá arriba. Y eso lo voy a manifestar a través de las cámaras. Si me quieren echar, me van a echar con ganas».
«Me voy al streaming, que estoy re picada. Voy a contar lo que me pasó», avisó, y dejó en claro que consideraba injusto el llamado de atención porque, desde su punto de vista, no había cometido ninguna falta dentro de Gran Hermano. La jugadora sostuvo que no hubo ninguna infracción y que la intervención de la producción fue desmedida para lo que ella interpretó como una situación sin importancia.
