VIDA Y ESTILO

Cómo viven Carolina Prat y Guillermo Andino: una lujosa casa rústica con recursos modernos y mucha naturaleza

 

Una vivienda familiar con detalles únicos

 
Guillermo Andino
Guillermo Andino

(BUENOS AIRES).- La casa de Guillermo Andino y Carolina Prat está ubicada en la zona exclusiva de Martínez y fue diseñada por Carolina Prat para vivir junto al conductor y sus tres hijos. La vivienda combina un estilo rústico-minimalista con recursos modernos, espacios de descanso y una relación directa con la naturaleza. La propiedad fue pensada para acompañar la vida cotidiana de la familia y aprovechar los distintos ambientes interiores y exteriores.

Carolina Prat conoció a Guillermo Andino en 1995, en el viejo edificio de Canal 9, cuando tenía 21 años y estudiaba arquitectura en la UBA. El casamiento civil fue el 12 de abril de 2000 y la ceremonia religiosa, el 14 de abril. Con el tiempo, la pareja formó una familia con Sofía, Victoria y Ramón. La historia de la vivienda quedó ligada a ese recorrido familiar y a los intereses de sus habitantes.

El estilo rústico-minimalista organiza la casa y se combina con una propuesta moderna. La arquitectura se integra a la naturaleza, con ambientes amplios para una familia numerosa y espacios funcionales para las distintas temporadas y temperaturas. La idea de crear un lugar de relax atraviesa la distribución general de la propiedad. La casa también fue concebida para que cada integrante pudiera contar con sectores propios.

La madera ocupa un lugar central en la construcción y aparece en las aberturas, los muebles, una gran pared perimetral y la puerta doble de diseño antiguo que marca el ingreso. Las estructuras de piedra completan esa estética, especialmente en el living-comedor, donde predominan los tonos grises. Los grandes ventanales permiten el ingreso de luz natural y conectan los ambientes con el jardín interno. La combinación de materiales refuerza el vínculo entre la vivienda y el entorno.

La cocina mantiene la línea general de la vivienda, aunque suma equipamiento moderno y recursos tecnológicos. El ambiente es cómodo y cerrado, con amplias mesadas destinadas a la preparación de comidas y ventanas con marcos oscuros que miran hacia la vegetación. Ese diseño también fue pensado para que Carolina Prat pudiera cocinar junto a sus hijos. La distribución permite conservar la estética general sin resignar practicidad para las tareas diarias.

El altillo alberga uno de los espacios más particulares de la casa: el museo personal que Guillermo Andino armó para sí mismo y llamó Andinolandia. El lugar funciona como un espacio reservado para objetos vinculados con su infancia y reúne juguetes, dibujos y fotografías relacionadas con las décadas de 1960, 1970 y 1980. Allí también guarda 6000 soldaditos de plomo, pistas a escala, figuras coleccionables, una máquina de pinball, barcos artesanales y elementos futboleros e históricos.

El jardín trasero extiende hacia el exterior la propuesta de la casa, con una pileta de natación rodeada de reposeras y un sector de meriendas formado por una mesa ratona y dos sillas blancas. El quincho cerrado cuenta con parrilla y está equipado para reuniones familiares. Carolina Prat también creó una huerta y un espacio de flores silvestres, al que llamó Naty en memoria de su hermana, dos años después de su fallecimiento. La propiedad reúne así ambientes para el descanso, la vida familiar y las actividades al aire libre.