(BUENOS AIRES).- “Mi viejo se levantaba a las 4 de la mañana y volvía a las 9 de la noche para cenar todos los días. Nos veíamos poco y, cuando nos veíamos, lo disfrutaba. No me cagaba a pedos nunca, lo disfrutaba muchísimo a él porque lo extrañaba y esperaba a que llegue para poder abrazarlo y estar con él”. La desgarradora confesión que Lionel Messi había compartido en 2019 sobre su padre cobró una nueva dimensión este sábado: Jorge Messi falleció a los 68 años en un sanatorio de Rosario tras un deterioro en su salud.
En aquella entrevista con Gastón Recondo antes de la Copa América 2019, el capitán argentino comparó su paternidad con la de su papá. “Obviamente tengo muchas cosas de mi viejo, pero la realidad es que mi viejo laburaba todo el día y no compartía tanto tiempo con nosotros. Yo tengo la suerte de estar con mis hijos todo el día prácticamente. Entreno a la mañana, puedo disfrutar el día con ellos cuando salen de la escuela. Viajo los fines de semana, vuelvo y estoy otra vez con ellos”, dijo Lionel Messi.
El astro rosarino explicó que intenta imitar la crianza que recibió y habló sobre el sacrificio de Jorge. “Por eso es diferente en ese sentido, él se la pasaba trabajando la verdad, pero sí que intento copiar así como me criaron a mí, yo criar a mis hijos”. En esa misma conversación, recordó a su madre, Celia Cuccittini, como la encargada de poner los límites: “Un par de chancletazos también había, ja. Si no, amenazas, ‘hoy no vas a fútbol, si te portás mal, no vas a practicar’”.
Antes de aquella reflexión, en 2007, un joven Lionel Messi había escuchado en el programa Fútbol y algo más un mensaje que definió el vínculo. “Sobre esos momentos no tan buenos, vos sabés que siempre salimos reforzados y pretendemos de que esto continúe así, porque esto nos ayuda a ser más fuertes en la vida y a vos te ayuda a ser lo que sos, porque de alguna manera yo creo que por encima de ser un buen jugador de fútbol sos una excelente persona”, le dijo Jorge. Allí, Lionel lo definió como su “mejor amigo”.
Messi confesó en esa misma emisión las dificultades de los primeros años en Barcelona. “Mi viejo siempre estuvo al lado mío. Vivimos muchas cosas feas. Por ahí yo me encerraba a llorar solo en la pieza. O él, sin que lo vea. Hacíamos como que estábamos bien los dos, pero estábamos mal”, relató. Jorge, por su parte, le había dejado una frase que ahora resuena con fuerza: “Qué te puedo decir. Que te queremos, que te amamos, y ojalá nunca cambies”.
La íntima despedida
Tras el fallecimiento el sábado, Lionel Messi aterrizó por la noche en Rosario junto a Antonela Roccuzzo y sus hijos. La familia participó de una ceremonia cerrada en el cementerio El Prado, en la localidad de Pérez, sin permitir el acceso a la prensa y con la sola compañía de sus hermanos y el círculo más cercano. La decisión de preservar la intimidad fue tal que el astro postergó su regreso a Miami y permaneció en su casa del barrio cerrado Kentucky, en Funes.
El hermetismo rodeó la salud de Jorge incluso durante la Copa del Mundo, cuando canceló su viaje por la enfermedad que mantenía en reserva. “Sé lo que él disfruta con el fútbol, viéndome jugar, sufriendo muchísimo”, había dicho Lionel Messi al recordar aquel gol a Uruguay en 2008 que le dedicó con una remera que decía “Te amo papi”. Ahora, tras darle el último adiós, la presencia del rosarino en el partido del miércoles de Inter Miami ante León por la Leagues Cup es un hecho, pero su participación el sábado frente a Nashville por la MLS es incierta. El fútbol, por primera vez, pasó a un segundo plano.
