(BUENOS AIRES).- “¿De dónde sacó eso? ¿Sabés la cantidad de gente con la que comparto un habano? Compartimos algo más… un ron, un whisky. No hablamos de política”, lanzó Jorge Rial, entre risas e ironías, este martes al ser consultado por los rumores que lo vinculan con Lucía Alzogaray, una médica y sommelier de habanos, tras su separación de María del Mar Ramón en abril.
El rumor había estallado horas antes en Puro Show (El Trece), cuando Fernanda Iglesias anunció: “Vamos a contar quién es la nueva mujer que está acompañando a Jorge Rial”. La panelista no solo dio un nombre —Lucía Alzogaray— sino que también aportó detalles sobre la mujer que, según su versión, estaría cerca del conductor.
“Es médica y tendría alrededor de 50 años”, describió Iglesias. Y añadió un dato que despertó aún más curiosidad: “Tiene otro costado que a Jorge Rial le gustó mucho. Es sommelier de Habanos”. Lejos de cerrar ahí, la periodista sugirió una hipótesis personal sobre el origen del vínculo: “Esto es una cosa mía, una especulación mía. Me parece que se separa por esta chica porque ya la conocía de antes”.
La reacción de Jorge Rial llegó rápido, en diálogo con Nacho Rivarola para el mismo programa. Con un tono que mezclaba la chicana y la sonrisa, el conductor optó por no darle demasiada entidad a la versión sin caer en una desmentida terminante. De hecho, no confirmó el romance, pero tampoco lo descartó.
La referencia al habano, justamente el arte que domina Lucía Alzogaray, fue interpretada como una señal ambigua, aunque Rial se limitó a señalar que comparte esas charlas con mucha gente y que en los encuentros no se habla de política. La panelista Iglesias había puesto el foco precisamente en esa faceta profesional de la médica como un punto de interés compartido con el conductor.
Rial insistió en que el vínculo con la médica sommelier no es nuevo ni clandestino: “Hace mucho que nos conocemos todos y tenemos reuniones los viernes. Tres, cuatro años…”. Lejos del escándalo, el conductor describió encuentros sociales de larga data y evitó cualquier atisbo de polémica sentimental. La frecuencia de esas juntadas, cada viernes desde hace tres o cuatro años, fue el detalle con el que buscó bajarle el tono a las especulaciones.
Finalmente, dejó en claro que no hará nada para alimentar ni para apagar las versiones: “Yo no confirmo ni desmiento a mis colegas, tienen derecho a decir lo que quieran”. Con ese cierre, el conductor mantuvo el misterio mientras los rumores seguían su curso en el ciclo de El Trece, a la espera de que alguna de las partes involucradas decida dar un paso más concreto.
