(BUENOS AIRES).- “El único deseo de Julián es cumplir un sueño, que en febrero se le prometió que le ayudarían a cumplir ese sueño, que todo el club sabe eso y el Cholo también, desde febrero”, reveló el periodista catalán Jota Jordi. La frase expone el conflicto que sacude al Atlético de Madrid: Julián Álvarez quiere irse tras un supuesto pacto incumplido y el Barcelona acecha con una oferta millonaria.
Jota Jordi, en un video de Instagram, detalló que Julián Álvarez había acordado en febrero con el consejero delegado Miguel Ángel Gil Marín y con Diego Simeone que le facilitarían una transferencia si aparecía una oportunidad adecuada. Esa oportunidad llegó desde el Barcelona, que puso 100 millones de euros sobre la mesa, pero la dirigencia rojiblanca rechazó la oferta y declaró al jugador intransferible.
El lunes, tras las vacaciones posteriores al Mundial 2026, Julián Álvarez se presentó en el centro de entrenamiento de Majadahonda para reincorporarse al plantel. No encontró ni a Simeone —que se tomó dos días de descanso— ni a Gil Marín, quien había respondido a su pedido de reunión con un cortante “No tengo nada que hablar contigo, nos vemos el día 10”. El club, además, optó por un blindaje total: no difundió imágenes ni comunicados sobre la vuelta de su estrella.
La determinación del atacante es firme. “Julián es un buen chico, Julián no quiere problemas, Julián no quiere malos rollos. Julián lo único que quiere es cumplir un sueño”, insistió Jota Jordi. Mientras en el entorno del jugador aseguran que no se declarará en rebeldía ni forzará una ruptura traumática, otras versiones indican que el campeón del mundo ya les comunicó a los directivos su decisión con un contundente “No me voy a quedar”.
El Barcelona ajusta los números para volver a la carga. La propuesta inicial de 100 millones fue rechazada, pero ahora se habla de una oferta mejorada de 130 millones de euros fijos más 20 millones en variables. Chelsea y Arsenal también monitorean de cerca al goleador de 49 tantos en 106 partidos con la camiseta colchonera, un registro que multiplica la cotización de Julián Álvarez.
El candado es la cláusula de rescisión de 500 millones de euros a la que se aferra el Atlético de Madrid. En España se mencionó el caso Zubiaurre —un fallo judicial de 2005 que rebajó una cláusula considerada abusiva—, pero en el entorno del jugador ven inviable recurrir a los tribunales. El mercado cierra el 31 de agosto y el tiempo apremia.
La próxima instancia decisiva será el miércoles, cuando está previsto que Julián Álvarez se siente cara a cara con el Cholo Simeone. El DT intentará retenerlo para el debut liguero del 19 de agosto, pero el argentino, fiel a su estilo, pedirá que se cumpla lo prometido. Si el Atlético no afloja, la pulseada se encamina a ser uno de los culebrones más calientes del mercado europeo.
