(BUENOS AIRES).- «No es el momento de presionar porque no corresponde. Por una cuestión humana». Ignacio Boero, presidente de Newell‘s, confirmó que el club lleva tiempo trabajando para que Messi vuelva a vestir su camiseta, pero decidió frenar cualquier gesto o contacto mientras el futbolista atraviesa el duelo por la muerte de su padre. La declaración llegó semanas después del fallecimiento de Jorge, el papá de la Pulga, y apenas días antes de que el propio dirigente volviera a referirse al tema.
Boero brindó las declaraciones a Cadena 3 de Rosario y dejó en claro que, en estas condiciones, cualquier conversación deportiva debe quedar en un segundo plano. El dirigente conoce de cerca la magnitud de la pérdida que enfrenta la familia, porque Jorge no era solo el padre del jugador.
«Lionel está pasando un momento personal difícil. Se le murió el papá, que era su socio, manager… no quiero ni imaginar la cantidad de cosas que pasaban por Jorge, que él resolvía. Por eso no creo que ahora esté en la cabeza de él lo que nosotros venimos trabajando hace tiempo para tratar de que él venga a jugar en Newell’s», dijo Boero.
Contrato y retiro, las variables del regreso
Messi tiene 39 años y mantiene contrato con el Inter Miami hasta diciembre de 2028, un vínculo que condiciona cualquier operación futura. Por eso en Newell’s saben que cualquier movimiento exige tiempo y planificación. Además, el delantero ya anunció su retiro de la selección argentina, lo que abre un nuevo escenario en el final de su carrera.
El vínculo entre el futbolista y el club rosarino nunca se cortó. Messi dio sus primeros pasos futbolísticos en Newell’s y siempre declaró su amor por la institución. En Rosario tampoco ocultaron nunca el deseo de que algún día regrese, y la idea continúa viva mientras la Pulga siga jugando.
Boero no descarta que ese regreso pueda producirse incluso con Messi todavía en actividad. Aun así, el presidente remarcó que la prioridad pasa por respetar el momento personal del futbolista antes de retomar una posibilidad que en el club llevan tiempo intentando construir. En estas circunstancias, no habrá presión de la dirigencia.
«Se dio esta situación como se dio y hay que esperar. Mientras él juegue, la esperanza va a estar siempre ahí. Pero no es el momento de presionar porque no corresponde. Por una cuestión humana», sostuvo Boero. El club, mientras tanto, seguirá trabajando en silencio y esperará el momento adecuado para volver a poner sobre la mesa un sueño que Rosario mantiene intacto desde hace años.
