(BUENOS AIRES).- Diego Simeone habría dado el visto bueno para que Julián Álvarez deje Atlético de Madrid, una decisión que vuelve a abrir la posibilidad de una transferencia. Barcelona sigue atento al conflicto entre el delantero, el club y parte de los hinchas, aunque la dirigencia todavía sostiene una postura firme para retenerlo.
Julián Álvarez manifestó públicamente su deseo de jugar en Barcelona, al que considera un sueño personal. Esa postura deterioró su relación con Atlético de Madrid, que hasta ahora se había mostrado decidido a conservar a una de sus principales figuras y no facilitar su salida hacia un competidor directo de LaLiga.
El delantero se perdió el debut liguero del equipo y regresó ante Villarreal, en un partido que terminó 2-2. Parte de los hinchas lo silbó durante el encuentro, en una señal de que el vínculo con la afición quedó seriamente afectado después de que manifestara su intención de cambiar de club.
El club decidió que Julián Álvarez se retirara antes que sus compañeros después del partido ante Villarreal, con el objetivo de evitar un nuevo contacto con los aficionados. Simeone confirmó que esa determinación fue tomada por la institución y no por el futbolista, una aclaración que expuso el nivel de tensión alrededor del argentino.
El cambio de postura del entrenador
Diego Simeone había respaldado la continuidad de Julián Álvarez y lo había defendido públicamente. El entrenador había señalado que, mientras el delantero siguiera en el plantel, debía ser protegido y acompañado por todos los integrantes del club. El supuesto aval para su salida representa un cambio respecto de esa posición y puede modificar el escenario interno.
La falta de delanteros también condiciona la decisión. Tras la lesión de Alexander Sørloth, Simeone reconoció que tuvo menos alternativas ofensivas y debió utilizar a Ademola Lookman en una posición que no es la ideal para el futbolista. Por eso, aunque el entrenador pueda aceptar una eventual salida, Atlético de Madrid todavía necesita resolver cómo sostener su ataque si pierde a Álvarez.
Barcelona ya había ofrecido alrededor de 100 millones de euros por el delantero, pero Atlético de Madrid rechazó la propuesta y se remitió a una cláusula de rescisión de 500 millones. Álvarez tiene contrato hasta 2030 y el club no quiere facilitar su salida, mucho menos rumbo a un competidor directo de LaLiga. El argentino fue una de las grandes figuras del equipo durante la temporada anterior y se había convertido rápidamente en uno de los futbolistas más queridos por la afición; si Simeone mantiene el visto bueno, Barcelona podría volver a intentar una ofensiva antes del cierre del mercado.
