(BUENOS AIRES).- “La situación es muy clara, la entidad tomó una decisión que Miguel Ángel Gil Marín ha explicado muy bien. Nosotros desde lo deportivo estamos muy contentos con tener un futbolista como Julián y seguramente desde lo deportivo lo ayudaremos para que siga creciendo, para que siga mejorando y para que siga dando lo mejor que nos ha dado en estos últimos dos años, que fue un montón”, declaró Diego Simeone en Seúl, en la previa del amistoso que el Atlético de Madrid perdió 3-1 frente al Manchester City. El entrenador argentino salió al cruce de los rumores y blindó la continuidad de Julián Álvarez, el delantero que el FC Barcelona fijó como prioridad absoluta para este mercado de pases.
Simeone enfatizó que la dirigencia no se movió de su posición inicial. “La postura de la dirigencia no cambió”, subrayó el Cholo, y agregó que “estamos muy contentos con él”. Para graficar su punto, trazó un paralelismo con el caso de Antoine Griezmann, que dejó el club rumbo al Barcelona en 2019 y regresó dos años después: “Tuvimos un pasaje en estos últimos años con Antoine. Se tuvo que ir y tuvo que volver y tuvo que demostrar en el campo la calidad y la jerarquía que tiene. No veo otro camino que trabajar desde lo deportivo en lo que a nosotros nos toca y ayudarlo como lo hemos ayudado en todos estos últimos años”.
La cúpula del Atlético de Madrid fue incluso más dura. El consejero delegado, Miguel Ángel Gil Marín, había enterrado cualquier chance de negociación apenas unos días antes. “No aceptamos 100 millones por Julián Álvarez ni aceptaremos ni 150 ni 200”, sentenció. La cláusula de rescisión del cordobés asusta a cualquier pretendiente: 490 millones de euros. Gil Marín exige que el futbolista cumpla el contrato en su totalidad o que se deposite ese monto.
Del otro lado, el Barcelona insiste. Deco, director deportivo del club catalán, viajó a Madrid para reunirse con los representantes de la Araña y explorar una operación que solo puede destrabarse si el jugador fuerza su salida. En paralelo, la institución azulgrana planea vender a Ferran Torres, posiblemente al PSG, para allanar el terreno a una eventual llegada del campeón del mundo. Si durante la próxima semana no consigue un acuerdo mediante el diálogo, el Barça ya avisó que activará un “plan B” para la delantera.
El próximo capítulo de la novela está fechado. Julián Álvarez debe reincorporarse a los entrenamientos este lunes 10 de agosto, tras pasar sus vacaciones en Ibiza después del Mundial 2026. Ese día tendrá la primera charla cara a cara con Simeone desde que manifestó públicamente su intención de irse. El entorno del delantero prepara para esa misma semana una solicitud formal de traspaso, aunque el futbolista eligió no declararse en rebeldía: se presentará a entrenar y le comunicará en persona al técnico su postura.
La tensión entre ambos clubes ya escaló al terreno institucional. El Atlético de Madrid considera que el Barcelona incumplió las normas de la FIFA al negociar con un jugador que tiene contrato vigente y presentó una denuncia ante el máximo organismo y la Real Federación Española de Fútbol (RFEF). El expediente está en etapa administrativa y el club catalán deberá presentar su descargo. Mientras tanto, el peso de Julián Álvarez en el Colchonero se mide en números: desde su llegada disputó 106 partidos y convirtió 49 goles.
El lunes asoma como el día bisagra para definir si el culebrón deriva en un traspaso o en una convivencia forzada. Con el Barcelona aguardando señales concretas y el Atlético firme en su intransigencia, la reunión entre el delantero y el técnico que lo quiere retener será el primer gran termómetro de una negociación que no admite puntos medios.
