(BUENOS AIRES).- “Ya está todo destinado para las personas que tengo cercanas y que quiero mucho. Ya saben qué hacer cuando yo no esté. Hay que prever todo eso. Tengo primos hermanos y sobrinos en Tandil y en Tres Arroyos. Y también la familia que uno va creando con sus vínculos, como el caso de Luciana Salazar y su hija Matilda, que es mi ahijada.
Somos familia, al igual que otras personas que no son conocidas para el público pero que es la familia que fui eligiendo. Me vine a los 17 de mi pueblo, era muy chico y fui armando mi vida en Buenos Aires”, explicó Marcelo Polino. Marcelo Polino dejó por escrito las instrucciones sobre su herencia y contó que sus bienes ya tienen destinatarios. La entrevista en la que reveló esa decisión fue publicada el 4 de diciembre de 2023.
La falta de hijos y de herederos directos fue el punto de partida de la consulta sobre quién recibiría lo que Marcelo Polino estaba ahorrando. El periodista respondió que no se trataba de una decisión pendiente, sino de algo que ya había organizado para las personas cercanas que quiere mucho. Su explicación ubicó la herencia dentro de los vínculos familiares y afectivos que construyó a lo largo de su vida.
Los primos hermanos y los sobrinos de Marcelo Polino fueron los primeros vínculos familiares que mencionó al explicar a quiénes había tenido en cuenta. “Tengo primos hermanos y sobrinos en Tandil y en Tres Arroyos. Y también la familia que uno va creando con sus vínculos, como el caso de Luciana Salazar y su hija Matilda, que es mi ahijada. Somos familia, al igual que otras personas que no son conocidas para el público pero que es la familia que fui eligiendo”, señaló. Con esa definición, el periodista incluyó tanto a sus parientes como a personas que considera parte de su familia aunque no sean conocidas por el público.
La decisión también quedó asentada por escrito. Cuando le preguntaron si todo estaba armado y si lo había dejado documentado, Marcelo Polino contestó: “Sí. Está pautado. Uno nunca sabe lo que puede pasar en la vida, de repente.” La respuesta confirmó que no se limitó a expresar una intención, sino que dejó indicaciones previamente establecidas.
Buenos Aires fue el lugar donde Marcelo Polino armó su vida después de irse de su pueblo a los 17 años. “Me vine a los 17 de mi pueblo, era muy chico y fui armando mi vida en Buenos Aires”, contó. Su relato sobre ese recorrido acompañó la mención de la familia que fue eligiendo y de los vínculos que construyó lejos de sus parientes de Tandil y Tres Arroyos.
El dinero fue presentado por Marcelo Polino como un asunto que administra con cautela. Dijo que en su familia la prioridad siempre fue la casa propia y el valor del techo. “Soy muy medido. Y en chiste, siempre digo que no tengo tiempo de gastar la plata: trabajo de lunes a lunes y no tengo tiempo de viajar, tengo mi autito y mi casa, no soy de comprar ropa, no tengo joyas ni excentricidades. Soy una persona muy austera”, explicó. Esa descripción completa el perfil con el que habló de sus bienes: previsión, pocos gastos y ausencia de excentricidades.
El deterioro físico y mental fue el temor que Marcelo Polino diferenció de la muerte. “No en la muerte pero sí me da mucho miedo el deterioro físico y mental”, dijo. En ese tramo también mencionó a Antonio Gasalla: “Tengo casos muy cercanos de amistades, conocidos y no, y el más notorio es el de Antonio Gasalla, que para mí es como mi familia. Ver su deterioro cognitivo a mí me parte.” La herencia quedó pautada y por escrito antes de que esa conversación se hiciera pública.
