(BUENOS AIRES).- “Yo escuché a Candela decir ‘Facundo Moyano me inició en el consumo’”. La periodista Marina Calabró sumó un testimonio que contraría la versión pública de Facundo Moyano, imputado por lesiones leves y privación ilegítima de la libertad en contexto de violencia de género. Su pareja, Candela Arizaga, fue encontrada el 4 de agosto pasado en Belgrano tras salir corriendo del edificio del ex diputado.
Marina Calabró aseguró que escuchó un mensaje de voz de Arizaga con esa definición y que la Justicia puede citarla. “Mi fuente me lo mandó en modo efímero. Doy fe que el testimonio de Candela en privado no es el mismo que lo que expresó en fiscalía”, dijo en televisión. La revelación de Marina Calabró apunta contra la principal negativa del dirigente sindical.
Moyano negó haber consumido cocaína durante esa noche. “No, no se consumió cocaína”, sostuvo. “No consumo, no soy adicto ni nunca tuve problemas de adicción”, agregó. También justificó su negativa a los análisis de sangre y orina: “Me lo sugirieron los abogados, que no lo haga”.
Arizaga fue hallada por personal del SAME en Virrey Vértiz y Sucre, en Belgrano, en un “estado de excitación psicomotriz”. Ante la Policía de la Ciudad dijo que había salido a pedir ayuda después de ser golpeada y encerrada por Moyano, pero en el Hospital Pirovano negó haber sido víctima de violencia de género y sostuvo que ambos habían consumido sustancias psicoactivas o alcohol. Ante la fiscal Florencia Nocerez, en cambio, afirmó que solo ella consumió cocaína y que tuvo un brote psicótico. Un informe del Equipo de Intervención Domiciliaria del Ministerio Público Fiscal concluyó que existe una “asimetría de poder” en la pareja y observó a la joven “imprecisa y parcialmente desorientada”.
Moyano sostuvo que la emergencia médica fue de Arizaga. “Después de que Candela tuvo un paro cardíaco, yo me comunico con el portero”, dijo. Afirmó que él le practicó maniobras de RCP. A las 5.03, el encargado del edificio había llamado al 911 y reportó que Moyano le había manifestado un ataque al corazón. “Claramente, yo no puedo haber tenido un paro cardíaco porque no puedo llamar al portero mientras tengo un paro cardíaco”, argumentó.
Sobre las cámaras de seguridad, Moyano negó ser quien perseguía a Arizaga. “Nunca soy yo el que está corriendo”, afirmó, y reconoció: “El que está de pantalón corto y de remera soy yo”. También aseguró que él pidió la presencia policial y médica: “Yo llamo a la Policía y está en el celular cuando yo llamo al portero y le digo: ‘Por favor, que venga la ambulancia y la Policía’”.
Mientras avanza la causa, Ángel de Brito reveló en televisión un supuesto pacto económico entre Moyano, Arizaga y un nuevo abogado. Pablo Duggan sostuvo que el acuerdo incluyó “60 mil dólares, un auto cero kilómetro para el papá, más, esto es lo último, cinco pasajes a Punta Cana”. Arizaga, por su parte, reconoció: “Tengo una perimetral, creo que sí”. También negó: “No estuve sometida a un episodio de violencia” y anunció: “Me voy a ir un tiempo con mi familia, en Rosario, para descansar y ordenar mi cabeza”. La defensa de Moyano pidió la semana pasada levantar las restricciones de acercamiento.
