(BUENOS AIRES).- “Estoy asustada”, admitió ante Andy Kusnetzoff Marta Fort, que deberá someterse a una cirugía de columna en Minnesota, Estados Unidos, por las secuelas de la hemiparesia, la condición neurológica con la que convive desde la infancia. La hija de Ricardo Fort habló de la magnitud de la intervención y del largo proceso de recuperación que tendrá por delante en PH Podemos Hablar (Telefe).
Marta Fort explicó que el origen de su cuadro se remonta a los primeros años de vida. Según relató, cuando era chica atravesó un episodio en el que le faltó oxígeno durante unos segundos en el área izquierda del cerebro, y esa situación afectó toda su motricidad. La hemiparesia es una debilidad o disminución de la fuerza que compromete un lado del cuerpo, por lo general el brazo y la pierna del mismo lado, debido a una alteración en las zonas del sistema nervioso que controlan el movimiento. A diferencia de la hemiplejia, conserva cierta movilidad, aunque puede presentarse con distintos grados de reducción o alteración.
La hemiparesia de Marta se manifestó principalmente en el lado derecho del cuerpo y condicionó su forma de caminar desde chica. El abordaje fue largo y variado: más de 22 años de kinesiología, el uso de ortesis y distintos tratamientos a lo largo de las décadas. “Creo que ayudaron más los 22 años de kinesiología que tengo encima”, dijo al repasar su historia y el impacto de la rehabilitación sostenida.
Marta Fort contó que uno de los momentos más particulares de ese recorrido ocurrió cuando tenía ocho años. Su padre, Ricardo Fort, la envió a China durante un mes para realizar un tratamiento experimental con inyecciones aplicadas varias veces por semana, cuyo objetivo era mejorar su movilidad y sus articulaciones. “Mi papá me mandó a China. Estuve un mes”, recordó. Con el tiempo, reconoció que nunca pudo determinar con certeza cuánto la benefició ese procedimiento frente a los años de rehabilitación convencional que siguieron.
La asimetría en la pisada derivó con el tiempo en una escoliosis de doble curvatura, una consecuencia que ahora requiere una intervención quirúrgica. La operación se realizará en Minnesota y tendrá una recuperación extensa y exigente. “Son tres meses con plancha total de columna”, detalló Marta Fort al explicar el período posterior al quirófano.
Marta Fort atribuyó su bienestar actual al tratamiento sostenido durante toda su vida y al esfuerzo de su padre para garantizarle atención médica. “Por suerte hoy por hoy estoy 10 sobre 10 por todo el tratamiento que hizo mi viejo”, afirmó. También sostuvo que la cirugía no responde a un deterioro reciente, sino a la necesidad de corregir una consecuencia ortopédica que ya no puede mejorar sin intervención. “Hoy por hoy yo creo que estoy en un punto en el que, sin la cirugía, mejor no puedo estar”, sintetizó.
La familia recibió la noticia con preocupación por el recuerdo de las experiencias médicas de Ricardo Fort. El empresario se había sometido a intervenciones en la columna y las rodillas, y Marta contó que retomaba rápidamente sus rutinas físicas después de las operaciones. “Él no fue el mejor paciente”, dijo, y agregó: “Se hacía una operación de columna y a los tres días estaba entrenando con pesas en el gimnasio o estaba bailando con el suero acá”. Marta resumió el impacto familiar de esos antecedentes: “Mi familia no le gusta mucho esa idea porque se quedaron muy traumados con el caso de mi papá”. La cirugía en Minnesota y los tres meses de recuperación serán el próximo tramo de su tratamiento.
