(BUENOS AIRES).- “Mi viejo tenía depresión. De repente cambió, se iba en vino y cigarrillos”, relató Martín Cirio en PH: Podemos Hablar. El conductor abrió por primera vez la historia más íntima de su familia y repasó la enfermedad, la muerte de su padre y las marcas que le dejó esa pérdida.
Cirio contó que su papá no era violento, aunque el cuadro fue transformando la dinámica del hogar desde que él era chico. “Nos costó muchísimo, fueron casi diez años hasta que él terminó muriendo”, sintetizó.
La noche de la muerte irrumpió sin aviso. “A las 3 de la mañana mi vieja me golpea la puerta, él tenía cáncer. Se estaba desangrando literal”, reconstruyó el conductor. La imagen de su padre en el baño de la casa familiar se convirtió en un recuerdo imborrable: “Fue muy traumático eso porque se desangró en el baño de mi casa”.
A esa imagen se sumó una reacción que el propio Cirio definió como “horrible”. “Murió y paradójicamente, tuve un pensamiento horrible, que no quería sufrir más”, confesó. Esa mezcla de alivio y culpa condensó, en una frase, el agotamiento emocional que había acumulado durante la larga enfermedad.
En la misma emisión, Cirio vinculó el deterioro de su padre con un quiebre económico que vació su entorno social. “Mi viejo se quedó sin amigos cuando dejaron de tener plata, yo era chico y había cosas que no podía procesarlas”, explicó.
El conductor señaló que el abandono de los vínculos pesó tanto como el diagnóstico médico y que esa incapacidad de procesar lo vivido en la infancia derivó en un bloqueo que lo acompaña. “Hasta el día de hoy no puedo llorar en público, eso me quedó”, reveló.
El relato combinó depresión, alcohol, cáncer y una muerte violenta en el hogar. Cirio puso en palabras las secuelas de una historia familiar que arrastra desde la infancia y que nunca antes había compartido ante cámaras.
