ESPECTÁCULO

El cementerio se pintó de tristeza con Lionel Messi y su familia: cómo fue la última despedida del Diez a su papá

 

El capitán argentino llegó el sábado a Rosario y acompañó el sepelio en el cementerio El Prado.

 
Lionel Messi
Lionel Messi

(BUENOS AIRES).- “¡Fuerza, Leo!”, le gritó un visitante a Lionel Messi cuando la camioneta negra que lo trasladaba ingresó al cementerio El Prado, en la localidad de Pérez, cerca de Rosario. El capitán argentino y su círculo íntimo despidieron a su padre, Jorge Messi, que murió a los 68 años el sábado 8 de agosto en el Sanatorio Centro de Rosario tras una prolongada enfermedad.

Lionel Messi aterrizó el sábado a las 20.45 en el aeropuerto Islas Malvinas de Fisherton, en un vuelo chárter desde Fort Lauderdale. Viajó con su esposa Antonela Roccuzzo y sus tres hijos, Thiago, Mateo y Ciro. Desde allí se dirigió directo al cementerio, donde lo esperaban sus hermanos y el resto de la familia. La ceremonia comenzó esa misma noche y se extendió hasta el mediodía del domingo, a puertas cerradas y con un estricto operativo de seguridad para evitar filtraciones.

Las imágenes difundidas mostraron a Lionel Messi visiblemente afectado, caminando pensativo, y a Roccuzzo con anteojos negros sin poder ocultar el dolor. En el predio, coronas de flores de la AFA, el cuerpo técnico de la selección argentina y Newell’s Old Boys acompañaron la despedida. En las rejas laterales, pancartas con “Fuerza flia Messi” y “Fuerza Messi, te amo siempre” reflejaron el afecto popular sin invadir la intimidad.

Jorge Messi arrastraba una dura enfermedad desde hacía largos meses, que la familia mantuvo en reserva. “Pasé unos días difíciles, complicados”, había reconocido Lionel durante el Mundial, en el que su padre canceló el viaje a último momento por su estado de salud. La relación entre ambos fue el cimiento de su carrera. “Mi papá se levantaba todos los días a las 4 de la mañana y volvía a las 4 o 5 de la tarde. Así como llegaba, se tomaba dos o tres mates rápidos y nos íbamos a entrenar, y así casi toda la semana”, recordó Messi en una entrevista que volvió a circular.

La ciudad de Rosario respetó a rajatabla el hermetismo. Los vecinos del barrio cerrado Kentucky, en Funes, donde la familia tiene casa, evitaron acercarse a pedir fotos. El mismo domingo, pasado el mediodía, el avión que trajo a Lionel Messi partió vacío de Fisherton: la familia decidió postergar el regreso a Estados Unidos y permanecer junta.

A la distancia, los gestos se multiplicaron. Rodrigo De Paul convirtió un gol para Inter Miami, se sacó la camiseta y mostró la número 10 de su amigo; en todas las canchas argentinas se hizo un minuto de silencio, y Newell’s posó con una pancarta. Luis Suárez, compañero de Messi, escribió: “Amigo, te abrazo fuerte a vos y a toda tu gran familia. Tu papá desde arriba te va a seguir mirando orgulloso como lo hizo siempre”.

Inter Miami volverá a presentarse este miércoles ante León de México por la Leagues Cup, un partido en el que Messi no faltará. En cambio, la presencia de Lionel Messi frente a Nashville por la MLS el sábado todavía es incierta. Por primera vez en mucho tiempo, el fútbol pasó a un segundo plano.