(BUENOS AIRES).- Jorge Messi murió hoy a los 68 años. El padre de Lionel Messi atravesaba una enfermedad delicada que con el paso de los días se fue agravando hasta provocar una fuerte preocupación en todo el entorno familiar. “La historia de Lionel Messi no se explica sin la figura de su padre”.
Nacido en Rosario y con raíces italianas y españolas, Jorge Messi fue deportista frustrado en su juventud y trabajó como metalúrgico en la fábrica Acíndar de Villa Constitución. Ahí conoció de cerca el esfuerzo de la clase obrera argentina. Esa mentalidad de trabajo y perseverancia fue la que transmitió a sus hijos, y la que aplicó con pulso firme cuando descubrió el talento fuera de lo común del menor de los varones.
El rol de Jorge Messi adquirió una dimensión trascendental a finales de la década de 1990, cuando los clubes en la Argentina empezaron a cerrarle las puertas a Lionel por el costo del tratamiento de la hormona de crecimiento. Ante la negativa local, tomó la decisión más arriesgada de su vida: cruzar el Atlántico con un chico de 13 años lleno de ilusiones y una valija cargada de incertidumbre.

La persistencia de Jorge Messi ante la directiva del Fútbol Club Barcelona derivó en el mítico contrato firmado en una servilleta de papel por Charly Rexach. No solo consiguió el tratamiento para su hijo, sino que sacrificó su vida cotidiana en Rosario, dividió a la familia y acompañó a Leo en su adaptación en La Masía.
Cuando el talento de Lionel explotó en el Camp Nou, Jorge Messi asumió formalmente las riendas de su carrera a través de la empresa Leo Messi Management. Manejó contratos de patrocinio, extensiones de convenios y la compleja ingeniería financiera de una superestrella global. Su gestión transitó tormentas, desde los escrutinios con la hacienda española hasta las feroces críticas que caían sobre Lionel en las épocas de sequía con la Selección Argentina. En cada trance, Jorge Messi eligió un perfil mediático casi subterráneo y fue el escudo que absorbía los impactos para que su hijo solo se preocupara por jugar al fútbol.
En los últimos años, con la consagración absoluta de Lionel en el Mundial de Qatar y su mudanza al Inter Miami, a Jorge Messi se lo vio disfrutar de una etapa mucho más relajada. Ya no con la tensión del mánager que cuida cada detalle, sino con el orgullo del padre que contempla la obra terminada.
“Jorge Messi se marcha dejando el recuerdo de un hombre que, con aciertos y errores, defendió con uñas y dientes el bienestar de los suyos”. Detrás de las ocho pelotas de oro y la Copa del Mundo de Lionel, queda la impronta del metalúrgico rosarino que un día apostó todo para que el sueño de su hijo se hiciera realidad.
