(BUENOS AIRES).- “Cuatro paredes. Investigadores y sospechosos cara a cara. La verdad está muy cerca, a veces al filo de la ley, y los interrogadores la pueden oler”, define la sinopsis oficial de Netflix para Criminal: Alemania, una miniserie de solo tres episodios que desde su estreno, el 20 de septiembre de 2019, se convirtió en una de las propuestas más intensas del catálogo de Netflix. La producción germana integra la antología internacional Criminal, que suma otras tres versiones con idéntico formato en España, Francia y el Reino Unido.
Una antología de encierro y confesiones
Toda la acción transcurre dentro de una sala de interrogatorios. No hay persecuciones ni escenas de acción: el peso narrativo recae en los diálogos, los silencios y la guerra psicológica entre los investigadores y los sospechosos. Cada uno de los tres capítulos, de menos de 45 minutos, presenta un caso autoconclusivo con un acusado distinto, lo que permite disfrutar la serie en una sola tarde sin perder intensidad.
El proyecto fue creado por Jim Field Smith y George Kay, y cada país adaptó el concepto con guionistas y directores locales. La ambientación, sin embargo, es idéntica: el set de la jefatura policial se montó en un estudio de Madrid y se usó para las cuatro entregas, que comparten el espejo unidireccional, la mesa de interrogatorio y la luz fría como únicos elementos escenográficos. La versión alemana fue dirigida por Oliver Hirschbiegel y contó con guiones de Bernd Lange y Sebastian Heeg.
El reparto de Criminal: Alemania es uno de sus puntos más sólidos. Peter Kurth encarna a Jochen Müller, un empresario inmobiliario que debe explicar la desaparición de un albañil de la ex Alemania del Este en 1991; Deniz Arora interpreta a Yilmaz Yusef; Nina Hoss da vida a la inspectora Claudia Hartmann; Eva Meckbach, Sylvester Groth, Florencia Kasumba, Christian Kuchenbuch y Jonathan Berlín completan un elenco que sostiene la tensión con actuaciones contenidas y precisas.
El primer episodio, “Jochen”, enfrenta a los detectives con un pasado incómodo y secretos que afloran en el interrogatorio. Los otros dos capítulos mantienen el mismo esquema: sospechosos que se sientan frente a los investigadores, coartadas que se desmoronan y estrategias que muchas veces bordean los límites éticos. Es la fuerza de las contradicciones y los silencios lo que va revelando la verdad, no las pruebas forenses.
Netflix canceló la serie entera tras una sola temporada, por la baja recepción de audiencia que tuvo en 2019. Sin embargo, en los últimos años Criminal: Alemania resurgió gracias al boca en boca digital y se instaló de nuevo entre las tendencias del género policial, al punto de figurar en el Top 5 de contenidos más vistos de su categoría en varias regiones.
Con solo tres capítulos y un ritmo que no da tregua, la miniserie alemana es ideal para una maratón breve. Quienes queden con ganas de más pueden explorar las otras tres versiones de la antología —ambientadas en España, Francia y el Reino Unido—, todas disponibles en Netflix y con el mismo formato adictivo de encierro y confesiones.
