(BUENOS AIRES).- Lovesick es una comedia romántica de producción del Reino Unido ambientada en Escocia que se puede ver en Netflix. La historia sigue a Dylan, un joven romántico empedernido al que le diagnostican clamidia y que debe avisarles a todas sus parejas anteriores lo que le ocurre.
Dylan queda obligado a ponerse en contacto con cada una de sus exparejas para informarles sobre el diagnóstico. La situación funciona como el punto de partida de una historia que combina relaciones fallidas, recuerdos y una mirada incómoda sobre los vínculos que dejó atrás.
Cada episodio de la producción de Netflix recupera una relación anterior de Dylan mediante saltos al pasado. La narración explora esas experiencias mientras avanza, de manera gradual y sutil, el romance con Evie, su mejor amiga. El relato alterna las consecuencias del diagnóstico con una historia afectiva que se construye lentamente.
La estructura basada en los recuerdos permite revisar las antiguas relaciones de Dylan y mostrar cómo influyen en su presente. El recorrido no se limita a sus parejas anteriores: también sigue el desarrollo del vínculo con Evie, que ocupa un lugar central dentro de la trama.
La amistad entre Dylan y Evie suma una segunda línea narrativa a la premisa inicial. Mientras él intenta localizar a las personas con las que mantuvo relaciones, la serie desarrolla un romance a fuego lento, sin convertirlo en una resolución inmediata ni empujar la historia hacia una comedia romántica convencional.
El título original de la serie fue Scrotal Recall, un nombre que alejó al público. Después de ser rescatada, la producción pasó a llamarse Lovesick. El cambio acompañó una presentación más cercana a la comedia romántica y permitió que la serie encontrara una identidad distinta de la que sugería su primer título.
La serie tiene un 94% de aprobación de la crítica. Ese reconocimiento está asociado con un guion inteligente, personajes entrañables y una forma de evitar los clichés empalagosos habituales de las comedias románticas tradicionales.
La propuesta de Lovesick combina una premisa incómoda con una historia sentimental desarrollada sin apuro. El diagnóstico de clamidia pone en marcha el relato, pero el eje se amplía hacia las relaciones que Dylan dejó atrás y el romance que crece con Evie.
