(BUENOS AIRES).- «Esta no es solo una película sobre un crimen. El objetivo era contar una historia que también hiciera reflexionar a la gente. Queríamos abrir un diálogo sobre la violencia: ¿Qué llevó a Elize a cometer un acto tan brutal?». La frase pertenece a Raphael Montes, guionista de «Elize: Sombras de una mujer», la película brasileña que Netflix estrenó el 22 de julio y que ya se ubica entre lo más visto de la plataforma. Dirigida por Felipe Vellas, el thriller de 91 minutos reconstruye uno de los casos policiales más resonantes de Brasil: el asesinato del empresario Marcos Matsunaga a manos de su esposa.
Elize Araújo Giacomini nació en Chopinzinho, en el estado de Paraná, y creció en un contexto de pobreza. Según declaró años después, su infancia estuvo marcada por el abandono de su padre y por presuntos abusos cometidos por su padrastro. Ya adulta trabajó como acompañante y publicó un anuncio en un sitio de contactos bajo el alias «Kelly». Allí conoció a Marcos Kitano Matsunaga, heredero de la empresa alimentaria Yoki, que en ese momento estaba casado y tenía un hijo. Él se separó de su primera esposa y se casó con Elize, con quien tuvo una hija.
La relación empezó a deteriorarse cuando Elize sospechó que Marcos le era infiel. Contrató a un detective privado y confirmó que su marido mantenía un vínculo con otra mujer, identificada como Karina. El 19 de mayo de 2012, tras recibir las pruebas, Elize y Marcos discutieron fuertemente en el departamento que compartían en São Paulo. Según la versión de ella, tomó una de las armas que había en la vivienda y le disparó en la cabeza porque se sintió amenazada. Luego descuartizó el cuerpo, distribuyó los restos en bolsas y los colocó en tres valijas que abandonó en una zona boscosa de Cotia.
Las cámaras de seguridad del edificio fueron determinantes: registraron el ingreso de Marcos al departamento, pero nunca su salida. En cambio, captaron a Elize saliendo con varias valijas y regresando sin ellas. Inicialmente ella sostuvo que su esposo había desaparecido, pero ante la acumulación de pruebas terminó confesando el crimen, aunque siempre negó que hubiera existido planificación previa.
El juicio comenzó en diciembre de 2016 y el debate central fue si el homicidio había sido premeditado. Elize fue declarada culpable de homicidio calificado y ocultación de cadáver. Recibió una condena de 19 años, 11 meses y un día de prisión, que en 2019 el Tribunal Superior de Justicia redujo a 16 años y 3 meses al considerar que su confesión contribuyó al esclarecimiento del caso.
Tras cumplir aproximadamente diez años de prisión, en mayo de 2022 accedió al régimen abierto previsto por la legislación brasileña. Actualmente vive en Franca, en el interior de São Paulo, y se dedica a la costura y a la confección de ropa para mascotas, mientras mantiene un perfil bajo. La hija de la pareja, que tenía un año cuando ocurrió el crimen, quedó bajo la custodia de sus abuelos paternos; hoy tiene alrededor de 16 años y ya no se habla con Elize.
Protagonizada por Lorena Comparato y Henrique Kimura, la película que Netflix lanzó originalmente en portugués adopta el punto de vista de la acusada para explorar qué la llevó a cometer el acto, sin convertirla en un simple monstruo. A diferencia de la docuserie «Elize Matsunaga: Érase una vez un crimen» que la misma plataforma estrenó en 2021, esta producción de Netflix apuesta por una narración dramatizada que se mete de lleno en la psicología de la protagonista. En palabras del guionista Raphael Montes, «la ficción a veces es más poderosa que la propia realidad».
