(BUENOS AIRES).- “La serie fue en su momento un fenómeno social masivo en China, donde batió récords en los registros de la televisión y de las redes sociales.” Así presentó la revista DangDai a Nirvana en llamas, la primera ficción china que desembarcó en la televisión argentina y que inauguró un nuevo capítulo para las series chinas en la pantalla local. El estreno fue el lunes 7 de enero de 2019 a las 00.15 por América TV, y marcó un hito en la grilla: nunca antes una producción íntegramente realizada en el país asiático había llegado a la audiencia local con semejante respaldo de crítica y público.
La trama, basada en la novela Lang Ya Bang de Hai Yan —quien también firmó el guion—, sigue a Lin Shu, un joven que bajo la identidad de Mei Changsu entra a la capital de Liang con un solo objetivo: limpiar el nombre de su familia. Doce años antes, una conspiración había empujado al emperador a ordenar la masacre del ejército Chiyan, del que formaban parte su padre, el comandante Lin Xie, y él mismo. Ambientada en el siglo VI, la historia arranca durante la guerra entre las dinastías Wei y Liang, y avanza con el regreso del protagonista a la corte, donde la pelea por el trono entre el Príncipe Yu y el Príncipe Xian le da la oportunidad perfecta para moverse en las sombras. Mei Changsu establece la alianza “Jiang Zou”, se convierte en jefe del mundo pugilista y ayuda en secreto a su amigo de la infancia, el desfavorecido Príncipe Jing, a convertirse en el próximo emperador.
La dirección estuvo a cargo de Kong Sheng y Li Xue, y el elenco reunió a figuras de primer nivel de la escena china. Hu Ge encarnó a Mei Changsu, un personaje enfermizo, brillante y atormentado que la crítica internacional calificó como el papel de su vida. Lo acompañaron Wang Kai, en la piel del recto Príncipe Jing, amigo de la infancia de Lin Shu, y Liu Tao como la princesa Nihuang. La química entre los protagonistas y la solidez de un reparto coral que incluyó decenas de secundarios con peso propio fueron, junto con una fotografía de factura cinematográfica, los motores que empujaron a esta serie a un éxito sin precedentes en su país de origen.
El fenómeno no pasó desapercibido para la crítica especializada de Occidente. La reseñista del sitio The Fangirl Verdict, que analizó la serie en profundidad en 2015, sostuvo que la escritura de Hai Yan era la verdadera estrella del show y que nunca antes una trama de intriga política la había atrapado de esa manera. También destacó que la serie ponía en primer plano la rectitud, la justicia, la lealtad y el amor como valores universales que atravesaban toda la historia y la volvían accesible para cualquier espectador. Su veredicto fue contundente: definió a Nirvana en llamas como una obra maestra épica, espectacular, atrapante y profundamente conmovedora, y la calificó con una nota perfecta de A++.
Una serie china que no te podés perder
Con 54 episodios, la producción de Shandong Film & TV Group se emitió originalmente en China en 2015 y ya se había visto en países como Canadá, Estados Unidos y varios mercados de Asia antes de dar el salto a la Argentina. La adaptación televisiva respetó la estructura de la novela homónima y construyó un relato donde cada pieza del rompecabezas encaja con precisión: los diálogos afilados, la ambientación de época cuidada al detalle y un ritmo que combina tensión política con momentos de profunda carga emotiva explicaron por qué la serie se convirtió en un objeto de culto para los fanáticos del género en todo el mundo.
En América, la emisión original arrancó de lunes a sábado a la medianoche y le abrió la puerta a un universo narrativo que en su momento dejó a la crítica especializada pidiendo más. La autora de The Fangirl Verdict cerró su análisis con una frase que resume el impacto de esta ficción entre las series chinas que empezaban a asomar en Occidente: dijo que China le había llamado la atención, que lo visto había sido sencillamente extraordinario y que esperaba sinceramente que el país volviera a sorprenderla. La llegada de Nirvana en llamas a la televisión argentina confirmó que aquella expectativa no era exagerada: por primera vez, una serie china aterrizaba en la grilla local con el aval unánime de la crítica y una legión de seguidores en todo el mundo.
