(BUENOS AIRES).- «Las recetas que permiten colocar todo en crudo en una fuente y dejar que el horno haga todo el trabajo son una verdadera salvación», asegura Marisa Cortéz, autora de una receta de soufflé de brócoli, coliflor y pollo que no lleva una pizca de harina y se prepara con un esfuerzo mínimo. La propuesta es ideal para una comida rendidora y sabrosa que resuelve el menú sin ensuciar casi nada.
La gran ventaja de esta preparación es que no necesitás hervir los vegetales antes de llevarlos al horno. Cortéz explicó que «al no hervir las crucíferas, no hay olor en la cocina«, un punto clave para quienes suelen esquivar el brócoli o la coliflor por el aroma intenso que desprenden durante la cocción tradicional. Además, al no llevar harinas, la textura final queda liviana pero a la vez cremosa.
Ingredientes
1 planta de coliflor (cortada en arbolitos pequeños)
1 planta de brócoli (cortada en arbolitos pequeños)
2 supremas de pollo
4 huevos grandes
300 g de crema agria (se puede reemplazar por crema de leche o queso crema firme)
200 g de queso rallado (muzzarella, gouda o el que más te guste para gratinar)
Condimentos al gusto: sal, pimienta negra, pimentón dulce o ahumado, eneldo seco y tus hierbas aromáticas preferidas.
El armado es directo. Distribuí las verduras lavadas y escurridas en una fuente para horno previamente aceitada. Cortá las supremas de pollo crudas en cubitos bien chicos para que se cocinen parejo durante el horneado.
En un bowl amplio batí apenas los huevos, incorporá la crema agria, el queso rallado y condimentá con la sal, la pimienta, el pimentón, el eneldo y las hierbas que tengas a mano. Sumá los cubitos de pollo crudo y mezclá todo con una espátula hasta que los ingredientes queden completamente embadurnados con ese ligue cremoso.
Volcá la mezcla sobre las verduras de la fuente y llevala a horno precalentado a 180 °C. La cocción demanda entre 30 y 40 minutos; el punto justo lo reconocés cuando el pollo está bien cocido, los vegetales se pinchan tiernos con un tenedor y la superficie queda bien gratinada.
«La combinación de los huevos con la crema y el queso derretido crea un efecto soufflé, jugoso e irresistible que gusta a toda la familia», resumió Cortéz. El resultado es un plato que sale de la cocina con la textura aireada de un gratinado y el sabor profundo de los vegetales y el pollo, sin harinas ni pasos innecesarios. Una receta simple que se vuelve adictiva, probala esta noche.
