(BUENOS AIRES).- Boca enfrenta esta noche a Recoleta FC, el rival más pintoresco de los octavos de final de la Copa Sudamericana, desde las 19 en el Estadio Tomás Adolfo Ducó de Huracán. El equipo de Rodolfo Arruabarrena buscará sacar una ventaja en la ida de una serie que se definirá en Paraguay, contra un adversario que ya hizo historia antes de salir a la cancha.
Recoleta FC se metió por primera vez en su historia en una competencia internacional y lo hizo con autoridad. En la fase de grupos terminó primero en el Grupo D por encima de Santos, San Lorenzo y Deportivo Cuenca, una campaña que sorprendió al continente y le dio el boleto a esta instancia eliminatoria.
En el plantel paraguayo aparece un apellido con ADN xeneize: Marcelo Cañete. El mediocampista surgió de las inferiores de Boca y debutó en Primera en 2010, de la mano de Claudio Borghi. En aquellos inicios, la prensa lo catalogó como el sucesor de Juan Román Riquelme, una comparación que le puso un peso simbólico a su carrera. A los 36 años, Cañete continúa su recorrido en Paraguay después de haber pasado por equipos de Argentina, Chile y Brasil.
La otra gran particularidad de Recoleta FC tiene como protagonista a su propio presidente. En noviembre pasado, Luis Vidal ingresó al campo de juego durante el empate 0-0 ante Nacional y, con 51 años, 11 meses y 20 días, se convirtió en el futbolista más longevo en disputar un partido de Primera División en Paraguay. Aquella insólita aparición generó repercusión inmediata y derivó en un cambio reglamentario.
La Asociación Paraguaya de Fútbol estableció después que los integrantes de las comisiones directivas no pueden formar parte de las alineaciones oficiales de los equipos en sus competencias. De todos modos, Vidal quedó incluido en la lista para la Sudamericana, aunque su entrenador contó que solamente podría ingresar en un escenario excepcional. Su presencia en el banco de suplentes fue uno de los temas que más repercusión tuvo en la previa del cruce con Boca, más allá de que las probabilidades de que sumara minutos eran remotas.
El conjunto guaraní fue fundado en 1931 y pasó la mayor parte de su historia en las categorías de ascenso. Su gran salto se produjo en 2024, cuando consiguió regresar a Primera División después de más de dos décadas. Apenas un año después logró mantenerse en la máxima categoría y consiguió la clasificación a esta Copa Sudamericana, un doble objetivo que hasta hace poco parecía impensado para un club de barrio que milita en el fútbol paraguayo.
Ahora, el desafío más grande de su historia lo pone cara a cara con un Boca que viene de eliminar a O’Higgins por penales. El encuentro de esta noche en el Ducó marcará el primer capítulo de una serie que Recoleta FC intentará estirar hasta el partido de vuelta en su casa.
