(BUENOS AIRES).- «Entre Chimy Ávila y Francisco Álvarez es la quinta incorporación. Lo de Ávila no lo avanzaron, sí hablaron con el representante. La idea es poner el foco en la zaga de centrales. Buscar un 2», reveló Tato Aguilera en TyC Sports. La definición la tiene Juan Román Riquelme, que ya cerró a Enner Valencia como cuarto refuerzo de Boca y acelera por un quinto nombre en este mercado de pases.
Horas después de que Valencia aterrizara en Ezeiza, completara los chequeos médicos y firmara por 18 meses, Juan Román Riquelme puso la mira en la última línea. La secretaría técnica xeneize busca un marcador central de jerarquía y el presidente pretende tenerlo antes de que el equipo de Rodolfo Arruabarrena entre en la etapa decisiva del semestre. Las salidas de Iker Zufiaurre y Santiago Zampieri liberaron los dos cupos disponibles para avanzar con las gestiones.
El pedido del Vasco Arruabarrena es concreto: quiere un defensor central. Sin embargo, el entrenador avisó que esperará a que se venda uno de los cuatro zagueros actuales del plantel para ir de lleno por un “2”. En esa búsqueda, los nombres que maneja Juan Román Riquelme son Santiago Núñez, titular en Estudiantes de La Plata, y Francisco Álvarez, de Argentinos Juniors. Núñez, de 26 años, acumula 135 partidos y fue campeón tres veces con el Pincha; su valor de mercado ronda los 2 millones de dólares, la misma cifra que el club platense pagó en 2025 para repatriarlo de México. A Álvarez, Riquelme ya lo había buscado a fines de 2024 sin éxito.
La carpeta xeneize tiene un tercer protagonista que ganó fuerza en las últimas horas: Kevin Lomónaco. «El apuntado para la defensa es Kevin Lomónaco, una de las figuras de Independiente», repiten en los despachos de Brandsen 805. El defensor tiene muy encaminada su llegada al Real Oviedo de España, operación que impulsa el Grupo Pachuca con una oferta formal de 6 millones de dólares por el 70 % del pase. En Avellaneda pretenden alrededor de 7 millones de dólares por ese mismo porcentaje y la diferencia de un millón mantiene abierta la negociación.
Si el pase al fútbol europeo se frustra, en Boca no descartan avanzar con una oferta concreta por Lomónaco. Mientras tanto, la dirigencia que encabeza Juan Román Riquelme sigue sondeando alternativas para no quedar desabastecida en la zaga. En simultáneo, el diálogo con Chimy Ávila —libre del Real Betis— sigue abierto, aunque no hubo oferta formal porque Riquelme espera el visto bueno de Arruabarrena. Al Xeneize le parecieron excesivos los montos que pidieron por otros centrodelanteros como Romero, Passerini y Gondou, lo que volcó la atención hacia el ecuatoriano Valencia y el propio Ávila.
La decisión final por el quinto refuerzo está atada a una eventual salida de algún defensor del plantel. Riquelme quiere definirlo pronto porque el calendario aprieta: el martes 11 Boca recibirá a Recoleta de Paraguay por la ida de los octavos de final de la Copa Sudamericana y la revancha se jugará el 18 en Asunción. La intención del presidente es que Arruabarrena disponga del plantel completo para esa serie.
Con el libro de pases abierto hasta fin de mes, en Brandsen 805 manejan tres alternativas —Núñez, Álvarez y Ávila— mientras siguen de cerca la pulseada de Lomónaco con el Grupo Pachuca. Las próximas horas serán clave para saber si Boca logra cerrar al central que pide el entrenador o si vuelca el último cupo disponible en un delantero de jerarquía.
