BOCA JUNIORS

¿Riquelme frenó la llegada del Chimy Ávila por pedido de Arruabarrena?

 

El Vasco decidió priorizar las llegadas de un marcador central y un volante por sobre el delantero.

 
Juan Román Riquelme
Juan Román Riquelme

(BUENOS AIRES).- "Quiero resolver otros problemas". La frase de Rodolfo Arruabarrena frenó la llegada de Ezequiel "Chimy" Ávila, cuyo pase ya había sido encaminado por Juan Román Riquelme y el Consejo de Fútbol de Boca. El entrenador le pidió a la dirigencia redirigir los recursos hacia un defensor central derecho y un volante.

La operación por el delantero de 32 años, que había quedado libre del Real Betis, estaba prácticamente cerrada desde lo contractual, pero quedó en pausa por una decisión futbolística. “Arruabarrena no quiere incorporar por cantidad, sino sumar futbolistas que puedan resolver problemas concretos dentro del campo”, explicaron desde el entorno del cuerpo técnico. Con la llegada de Enner Valencia, el Vasco entiende que el puesto de centrodelantero está cubierto.

Juan Román Riquelme había iniciado gestiones para que Ávila fuera la quinta incorporación de Boca, que ya cerró cuatro refuerzos en este mercado de pases: Álvaro Montero, Leandro Lozano, Sebastián Villa y el propio Valencia. Sin embargo, la postura de Arruabarrena redirigió los esfuerzos hacia las zonas que el entrenador considera desprotegidas: un marcador central derecho que eleve la competencia interna y un mediocampista con dinámica y recuperación que complemente a los volantes actuales.

Rosario Central, en la pelea

Mientras la negociación con Boca se enfrió, Rosario Central, dirigido por Jorge Almirón, entabló conversaciones formales con el Chimy. El Canalla cuenta con un incentivo de peso: en su plantel está Gastón Ávila, hermano del delantero, lo que podría inclinar la balanza. Riquelme sabe que el Xeneize no es el único interesado y que deberá esperar para definir si retoma las charlas más adelante.

Ávila viene de nueve temporadas ininterrumpidas en el fútbol español, con pasos por Huesca, Osasuna y Betis. En el último curso con los béticos disputó 30 partidos y anotó tres goles. Superó dos roturas de ligamentos cruzados entre 2020 y 2021 y, según su representante Carlos Bilicich, “hizo Inferiores en Boca un tiempo y tiene sentido de pertenencia, conoce el mundo Boca, no le pesaría”. De hecho, el club ya lo había sondeado en el verano pasado antes de decantarse por Adam Bareiro, quien hoy padece una hernia de disco lumbar que le impide entrenar con normalidad.

La ventana de incorporaciones le ofrece a Boca margen para seguir sumando. El club liberó tres cupos hasta el 2 de septiembre tras las salidas de Santiago Zampieri e Iker Zufiaurre a Uruguay y la transferencia de Marcelo Saracchi al Houston Dynamo de la MLS. La partida del lateral uruguayo, además, liberó una plaza de extranjero en el plantel.

Por ahora, la llegada del Chimy no está descartada, pero dejó de ser una prioridad inmediata. La decisión refleja la lógica de un mercado en el que la última palabra la tiene el cuerpo técnico: antes de sumar otro atacante, Arruabarrena quiere terminar de construir la columna vertebral de su equipo.