(BUENOS AIRES).- Boca Juniors busca un centrodelantero y Juan Román Riquelme recibió ocho ofrecimientos de goleadores en las últimas semanas. “Fueron ocho los goleadores que llegaron a la mesa de Riquelme”, confiaron desde el entorno del Consejo de Fútbol. La postura del club es clara: no está dispuesto a pagar cualquier precio y solo avanzará por el jugador que encaje en el proyecto de Rodolfo Arruabarrena.
La lesión de Adam Bareiro modificó el escenario y obligó al Consejo de Fútbol a analizar alternativas para cumplir con uno de los pedidos principales del entrenador. “La lesión de Adam Bareiro modificó el escenario del plantel y obligó al Consejo de Fútbol a analizar alternativas”, explicaron las fuentes consultadas. El cuerpo técnico considera necesario sumar un delantero con características diferentes, capaz de aportar goles y jerarquía en los partidos clave.
El Vasco Arruabarrena busca un atacante con presencia dentro del área, capacidad para asociarse con sus compañeros y experiencia para soportar la presión de vestir la camiseta azul y oro. La prioridad del Consejo de Fútbol es encontrar un jugador que encaje con esa idea y que no sea simplemente un parche ante la urgencia del mercado.
Los nombres en carpeta
Los delanteros que llegaron a la mesa de Riquelme incluyen a David Romero, actualmente en Tigre y figura del fútbol argentino, Luciano Gondou (CSKA de Moscú), Lucas Passerini, Jonathan Calleri y Roger Martínez. También hubo otros futbolistas que fueron ofrecidos como oportunidades de mercado, aunque no todos corren con las mismas chances de concretar su llegada.
Romero fue el que más consenso generó entre el entrenador y el dirigente. “El atacante fue una de las opciones que más consenso generó entre Arruabarrena y Riquelme, aunque su costo económico hizo que la operación no fuera sencilla”, señalaron cerca de la negociación. El valor del pase de Tigre es el principal obstáculo que traba la operación y obligó a Boca a evaluar otros caminos.
Luciano Gondou, en tanto, ya había sido seguido por el club en otros mercados y es un futbolista que gusta dentro de la institución por sus características y su capacidad goleadora. Su presente en el fútbol ruso lo mantiene como una alternativa latente, aunque su salida de CSKA de Moscú no sería sencilla desde lo contractual.
Calleri, viejo conocido de la institución, cuenta con la aprobación de Arruabarrena por su estilo de juego. Las fuentes indicaron que “cuenta con la aprobación del entrenador por su estilo de juego, aunque su situación contractual complica un posible regreso”. El delantero tiene contrato vigente en el exterior y su salida demandaría una inversión que Boca, por ahora, no está dispuesto a hacer sin certezas.
En el caso de Martínez, hubo contactos pero su futuro quedó supeditado a sus prioridades deportivas y económicas. El colombiano aparece como una opción de mercado, aunque sin avances significativos en las últimas semanas.
Sin apuro y con condiciones
Riquelme no quiere equivocarse. La dirigencia espera una oportunidad que combine jerarquía, rendimiento y una inversión razonable, y no piensa cerrar un fichaje solo por la urgencia del mercado. “La búsqueda no está cerrada y en Boca esperan que aparezca una oportunidad que combine jerarquía, rendimiento y una inversión razonable”, indicaron las mismas fuentes.
Arruabarrena ya manifestó públicamente que el club trabaja para encontrar un atacante y consideró que sumar una variante ofensiva será importante para competir en todos los frentes. El entrenador quiere darle más herramientas al equipo y entiende que un goleador puede marcar la diferencia en los partidos importantes de la segunda mitad de la temporada.
La lista de ofrecimientos fue amplia, pero eso no significa que todos tengan chances reales de llegar. En Boca saben que el mercado de delanteros es uno de los más complejos y que muchas veces aparecen nombres que finalmente no avanzan. Por eso la decisión de no apresurarse está tomada: solo traerán al 9 que cumpla con todas las condiciones deportivas y económicas.
La búsqueda sigue sin plazos fijos, aunque la dirigencia mantiene contactos activos con varios representantes. El Xeneize sabe que un goleador puede cambiar la temporada, pero prefiere esperar antes que hacer una apuesta que después no tenga impacto deportivo.
