(BUENOS AIRES).- Boca Juniors tiene encaminada la venta de Marcelo Saracchi a la MLS en una operación que ronda entre 1,1 y 1,2 millones de dólares por cerca del 60% del pase, y que además del ingreso económico le permitiría liberar un cupo de extranjero, un aspecto clave en la planificación del plantel que conduce Juan Román Riquelme.
La oferta que analiza la dirigencia es considerada baja, por lo que el club busca mejorar las condiciones antes de dar el visto bueno definitivo. En paralelo, también evalúa conservar un porcentaje del pase para una futura transferencia, lo que podría generar ingresos a largo plazo.
Saracchi, lateral uruguayo que regresó a Boca tras su paso por el fútbol europeo, perdió terreno en la consideración del cuerpo técnico. La competencia en su posición y las decisiones tácticas lo fueron relegando, a tal punto que en el club ya lo consideran transferible para reordenar el plantel. Desde la gestión de Riquelme aceleraron la posibilidad de una salida que venía madurando hace semanas.
El punto estratégico de la negociación es la liberación del cupo de extranjero. El límite que rige en el fútbol argentino muchas veces condiciona las negociaciones, y la salida de Saracchi le daría a Boca margen para reforzarse en una posición donde realmente lo necesite. Ese detalle es central para Riquelme y el Consejo de Fútbol a la hora de diagramar las próximas incorporaciones.
Si se concreta, la venta tendría además un valor simbólico: podría ser una de las primeras transferencias de un refuerzo de la actual gestión que deje dinero en el club. La dirigencia fue cuestionada en el último tiempo por la falta de ingresos a través de ventas, una crítica que alcanzó directamente a Riquelme como responsable del área.
La negociación está avanzada pero todavía no está cerrada. Boca evalúa mejorar las condiciones antes de aceptar la oferta definitiva, mientras la salida del uruguayo se perfila como uno de los movimientos más importantes del mercado para el club y puede destrabar varias decisiones dentro del plantel.
La dirigencia deberá definir si prioriza el ingreso inmediato o apuesta a negociar mejores términos. En cualquier caso, la operación ya está encaminada y podría resolverse en los próximos días.
