(BUENOS AIRES).- La obsesión de River por incorporar a Thiago Almada en este mercado de pases tiene una consecuencia directa sobre el plantel actual: mientras la dirigencia avanza en las negociaciones con Atlético de Madrid, un grupo de futbolistas de renombre ya fue apartado y entrena separado en el predio de Cantilo.
El arribo del ex Vélez es considerado una operación estratégica. River ya tiene un acuerdo para intentar comprar un porcentaje importante de su pase, aunque la definición depende de los últimos detalles y de la decisión del propio futbolista. La apuesta por Almada muestra la intención del club de cambiar la estructura del equipo y sumar futbolistas de características diferentes: el volante ofensivo es visto como una pieza capaz de aportar creatividad, desequilibrio y jerarquía internacional, en una inversión que marcaría un fuerte respaldo al proyecto deportivo encabezado por Eduardo Coudet.
Los que entrenan en Cantilo
Los primeros en ser enviados a trabajar fuera del grupo principal fueron Germán Pezzella, Fabricio Bustos, Giuliano Galoppo, Maximiliano Salas, Ian Subiabre y Santiago Lencina. La situación generó repercusiones dentro del mundo River porque todos tienen contratos vigentes y deberán encontrar una salida en este mismo mercado.
Luego del regreso de los futbolistas que participaron del Mundial, la lista se amplió con Matías Galarza Fonda, Kevin Castaño y Kendry Páez, quienes también quedaron a la espera de definir su futuro profesional.
En Núñez buscan reducir la cantidad de jugadores disponibles para que Coudet pueda trabajar con un grupo más corto y competitivo. La llegada de Almada obliga a liberar espacio dentro del plantel profesional, en paralelo a la apuesta de jerarquía que representa su incorporación.
Refuerzos y reorganización
A la espera de Almada, River ya sumó o tiene avanzadas las llegadas de Nicolás Otamendi, Ángel Correa y Rafael Santos Borré, entre otros nombres que ya fueron incorporados. Esa acumulación de refuerzos aumenta la competencia interna y acelera la necesidad de definir salidas.
Detrás de estos movimientos hay una decisión dirigencial de reorganizar el plantel. La inversión por el volante ofensivo, de concretarse, le daría a Coudet una pieza de jerarquía internacional y un respaldo contundente al proyecto deportivo que encabeza desde su llegada al club.
Los entrenamientos en Cantilo se transformaron en la imagen más visible del proceso de cambio que atraviesa River. La misma renovación que abre la puerta para que Almada llegue al Monumental también fuerza la despedida de varios jugadores que ya no forman parte del ciclo. El mercado de pases para el Millonario se mueve en dos carriles simultáneos: incorporar nombres de peso y alivianar un plantel que, en lo inmediato, no tendrá lugar para todos.
