(BUENOS AIRES).- “En el momento que entra Freitas, yo digo, ¿qué quiere que Correa se desgarre? Sácalo a Correa, sacalo que no da más, y lo deja de 9.” Hernán Castillo cuestionó a Coudet por mantener a Ángel Correa como nueve tras el ingreso de Freitas. Castillo centró su crítica en una decisión táctica que dejó al delantero en una posición incómoda.
Castillo planteó que Correa ya no estaba en condiciones de continuar con esa función cuando Freitas ingresó. Su reclamo apuntó a que el jugador podía quedar expuesto a un desgarro o a otra lesión por tener que asumir una tarea que, según su evaluación, no le correspondía. “¿qué quiere que Correa se desgarre?”, insistió al describir el riesgo de la decisión.
La posición de Correa fue el eje del cuestionamiento. Castillo consideró que dejarlo como referencia ofensiva implicaba pedirle un esfuerzo distinto al que venía realizando, sin resolver el desgaste que ya mostraba. “Entonces vos lo dejás de 9 a Correa, ¿qué querés, que corra a los centrales? Cuando esa es la especialidad de Borré, o sea, ¿lo querés romper?”, dijo.
Borré apareció en la comparación como el futbolista preparado para correr a los centrales. Castillo sostuvo que esa exigencia forma parte de la especialidad de Borré y no de la función que debía asumir Correa después del ingreso de Freitas. La crítica, de ese modo, no se concentró solamente en la continuidad del delantero, sino también en el puesto que ocupó durante ese tramo.
El resultado tuvo para Castillo una evaluación diferente. El periodista reconoció que el marcador debía ser considerado dentro de una serie de 180 minutos y bajo una condición de altura de 2600 metros. “el resultado no es malo para los 180 minutos, los 2600 metros, es verdad”, afirmó al separar el análisis del desempeño de la discusión sobre la ubicación de Correa.
La altura funcionó como un atenuante para la valoración general del encuentro. Castillo indicó que ese factor y el contexto del partido impedían cuestionar de manera absoluta el resultado obtenido. “entonces no puedo decir nada porque la altura porque bla bla bla bla bla bla”, expresó al referirse a las razones que podían justificar el desenlace.
La postura de Castillo quedó resumida en su malestar con la elección de Coudet durante el ingreso de Freitas. “No entiendo, esa situación me está volviendo loco”, dijo, mientras sostenía que prefería un escenario en el que el rival dominara con claridad antes que aceptar una decisión que expusiera a Correa. “yo prefiero hasta que me caguen a pelotazos porque el rival es bueno y vos te la bancaste y decís che, la verdad sacamos un resultado bárbaro”, agregó. El reclamo quedó concentrado en no haber reemplazado a Correa y haberlo dejado como nueve.
